San José, 16 de abril de 2026. La economía nacional vive una paradoja que está asfixiando al sector productivo rural. Mientras el tipo de cambio se mantiene estancado por debajo de los ₡465, los costos de producción no han dejado de subir, creando lo que los economistas llaman el «efecto tenaza». Esta situación ha puesto en jaque a miles de agricultores de piña, café y banano, sectores que no solo son el motor de las exportaciones, sino los principales generadores de empleo para la población rural, incluyendo a gran parte de la comunidad nicaragüense residente.
El economista Gerardo Corrales ha sido enfático en advertir que esta apreciación del colón es «atípica» y no responde a una mejora real en la productividad, sino a un flujo extraordinario de divisas que el Banco Central ha manejado con una pasividad que preocupa. Según Corrales, la implicación directa es una pérdida agresiva de competitividad: Costa Rica se está volviendo demasiado cara para el mundo, lo que podría derivar en un cierre masivo de fincas y una ola de desempleo en zonas vulnerables. Informar con la verdad significa reconocer que, aunque el dólar bajo abarata algunos productos importados, el costo social de quebrar al sector exportador es mucho más alto a largo plazo.
Frente a este panorama, la solución técnica que proponen las cámaras empresariales, lideradas por CADEXCO, es la implementación inmediata de una agenda de «Alivio de Costos». Si el Banco Central no interviene el mercado cambiario, el Estado debe compensar al sector reduciendo temporalmente las tarifas eléctricas industriales y agilizando las devoluciones de impuestos. La solución no es solo esperar a que el dólar suba, sino bajar el costo de producir en suelo tico para evitar que el corazón del agro deje de latir.
