google.com, pub-9466889741542306, DIRECT, f08c47fec0942fa0

Irán condiciona reapertura de Ormuz al fin del bloqueo naval de EE.UU.

El Gobierno de Irán endureció su postura en medio de la escalada de tensiones con Estados Unidos al advertir que no reabrirá el estratégico estrecho de estrecho de Ormuz mientras continúe el bloqueo naval impuesto contra sus puertos y buques.

La declaración fue realizada por el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, quien aseguró que la reapertura de esta ruta clave para el comercio mundial “no es posible” si, a su juicio, se viola el alto el fuego vigente.

Qalibaf acusó a Washington de ejercer un “secuestro de la economía mundial” mediante el bloqueo naval y denunció además los ataques de Israel en la región.

No lograron sus objetivos con la agresión militar ni lo harán con la intimidación”, afirmó, insistiendo en que cualquier avance pasa por reconocer los derechos de la nación iraní.

Las tensiones aumentaron luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara la extensión del alto el fuego, pero sin levantar las restricciones marítimas, una decisión que Teherán considera incompatible con una tregua real.

En este contexto, la Guardia Revolucionaria iraní informó la incautación de dos buques en el estrecho de Ormuz por presuntamente operar sin autorización, en una señal de control directo sobre la vía marítima por la que, en condiciones normales, circula cerca de una quinta parte del petróleo mundial.

El estancamiento también alcanza el plano diplomático. Las negociaciones entre ambas naciones, tras un primer contacto en Islamabad a mediados de abril, permanecen en incertidumbre. Aunque Washington ha planteado la posibilidad de una nueva ronda de diálogo, no hay confirmación clara de participación por parte de Teherán.

La situación se agrava con incidentes en la región, incluidos reportes de disparos contra embarcaciones en aguas cercanas a Omán y nuevos ataques en Líbano, lo que evidencia la fragilidad del alto el fuego y el riesgo de una escalada mayor.

El estrecho de Ormuz se mantiene así como el principal punto de presión geopolítica: un paso estratégico cuyo cierre o control impacta directamente en los precios de la energía y en la estabilidad económica global.