Nicaragua se ubica entre los peores países del mundo para ejercer el periodismo, según el informe 2026 de Reporteros Sin Fronteras, que documenta un escenario de represión sistemática, censura y exilio forzado de periodistas bajo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El informe publicado este 30 de abril, confirma un deterioro histórico de la libertad de prensa a nivel global. Por primera vez, más de la mitad de los países evaluados se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave”, con la puntuación promedio más baja registrada en 25 años.
En este contexto, Nicaragua ocupa el puesto 168, ubicándose entre los países con peores condiciones para el ejercicio periodístico.
El documento señala que el panorama mediático en el país está “sencillamente en ruinas”, como resultado de una política sistemática de represión estatal.
Represión y exilio
Según el reporte, desde la “reelección” de Ortega en 2021, la prensa independiente enfrenta censura, intimidación, detenciones arbitrarias y amenazas de muerte.
Estas condiciones han forzado a cientos de periodistas al exilio, principalmente hacia países como Costa Rica y Estados Unidos.
El documento también advierte que los comunicadores que permanecen dentro del país trabajan bajo condiciones extremas, evitando firmar sus publicaciones para reducir el riesgo de represalias.

Control de medios
El informe destaca que la familia Ortega-Murillo ha consolidado el control directo de múltiples medios de comunicación, transformándolos en instrumentos de propaganda oficial.
Entre ellos figuran canales de televisión y emisoras radiales que han dejado de operar de manera independiente.
Paralelamente, medios críticos han sido cerrados o confiscados, como La Prensa, cuyas instalaciones fueron ocupadas por la Policía en 2021, así como Confidencial y 100% Noticias, intervenidos desde 2018.
Marco legal represivo
RSF subraya que el régimen ha utilizado herramientas legales para criminalizar el periodismo. Entre ellas, la Ley de Ciberdelitos y la Ley de Agentes Extranjeros, que permiten sancionar la difusión de información considerada “falsa” y controlar el financiamiento de medios y organizaciones.
Estas normativas también se aplican a nicaragüenses en el exterior, ampliando el alcance de la represión más allá de las fronteras del país.
Contexto regional y global
El deterioro en Nicaragua se enmarca en una tendencia regional negativa en las Américas, donde varios países han retrocedido en el ranking. Incluso Estados Unidos registró una caída de siete posiciones, reflejando un entorno cada vez más hostil para la prensa.
A nivel global, el informe identifica un patrón común: el uso de leyes restrictivas bajo el argumento de la seguridad nacional para limitar el acceso a la información y debilitar el ejercicio periodístico.
El informe de Reporteros Sin Fronteras consolida el diagnóstico internacional sobre Nicaragua: un país donde la libertad de prensa ha sido desmantelada y el periodismo independiente opera bajo persecución constante, dentro y fuera del territorio nacional.
