El magisterio nicaragüense llega al 1 de mayo sin celebraciones y marcado por la indignación. Docentes denunciaron la aplicación de una deducción de hasta el 6% de sus salarios desde la planilla, una medida que aseguran fue impuesta sin aviso y que agrava aún más su precariedad económica.
El profesor exiliado Gabriel Putoy afirmó que los maestros recibieron el impacto de forma inesperada al momento de cobrar.
“El susto ya venía en el cheque”, relató, al explicar que los docentes detectaron el descuento al retirar sus pagos a nivel nacional.
Descuentos sin explicación
Según Putoy, la deducción osciló entre 250 y hasta 1.200 córdobas por docente, en un contexto donde los salarios rondan entre 10.000 y 10.500 córdobas mensuales, insuficientes para cubrir la canasta básica.
“Nosotros apenas cubrimos el 49% de la canasta básica. ¿De dónde creen que vamos a estar aportando?”, cuestionó.
El docente señaló que, además de los descuentos habituales —como el impuesto sobre la renta, el seguro social y la cuota sindical— ahora aparece un nuevo “aporte” cuyo destino no ha sido aclarado por ninguna autoridad.
“¿A quién estamos aportando? ¿Para qué?”, insistió.
Señalamientos de ilegalidad
Putoy denunció que la medida violenta la legislación nicaragüense, al tratarse de una deducción aplicada sin consentimiento.
“Han violentado el artículo 82 de la Constitución. Nadie puede deducirte ni un córdoba de forma arbitraria”, sostuvo.
En la misma línea, un sindicalista jubilado calificó la medida como ilegal, recordando que los salarios son inembargables salvo por orden judicial o pensión alimenticia.
Además, advirtió que muchos docentes están siendo afectados por doble deducción: el 1% sindical y el nuevo recorte del 5% o 6%, incluso sin estar afiliados.
Miedo y silencio en las aulas
Pese al malestar generalizado, los maestros no protestan abiertamente por temor a perder sus empleos.
“Si te quejás, te corren. Hay miles esperando tu plaza”, explicó Putoy, al describir un ambiente de presión laboral que mantiene al gremio en silencio.
Indicó que la falta de empleo en el país agrava la situación, obligando a los docentes a aceptar las condiciones impuestas.
Presión política y desgaste
El docente también denunció que los maestros son obligados a participar en actividades partidarias, incluso durante fines de semana.
Relató que en un solo mes fueron convocados a múltiples “caminatas” obligatorias, con controles estrictos de asistencia por parte de directores, sindicatos y estructuras políticas.
“El que no va, es despedido”, aseguró.
Tanto Putoy como otros docentes han exigido la anulación inmediata de la deducción y la devolución del dinero retenido.
Advirtieron que el recorte empuja a los maestros a condiciones de subsistencia, obligándolos a endeudarse, buscar trabajos adicionales o reducir gastos básicos.
“Nos están obligando a vivir en condiciones inhumanas”, afirmó.
Magisterio exige devolución de dinero y respeto a derechos
En párelo, la Unidad Sindical Magisterial denunció el nuevo golpe contra el gremio docente en Nicaragua, señalando que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha impuesto deducciones salariales que profundizan la precariedad en el sector educativo.
En un pronunciamiento público, la organización reconoció la labor del magisterio nicaragüense como “pilar fundamental” del país, pero advirtió que los docentes enfrentan condiciones económicas críticas, con salarios que apenas cubren cerca del 49 % de la canasta básica.
Denuncian deducciones y “despojo” salarial
El sindicato alertó que a partir de este mes se aplica una deducción del 6% al salario docente, que se suma a un 1% ya retenido por el sindicato oficialista ANDEN, lo que —según denunciaron— agrava aún más la situación económica de los educadores.
“Este acto constituye un despojo y una falta de respeto a la dignidad del trabajo docente”, señalaron.
Exigen restitución y fin de presiones
La Unidad Sindical Magisterial exigió la restitución inmediata de los recursos descontados y denunció un ambiente de amenazas y chantajes que, aseguran, afecta la estabilidad laboral en los centros educativos.
Entre sus demandas destacan:
- La eliminación inmediata de la deducción del 6% aplicada vía planilla.
- El cese de despidos arbitrarios y presiones laborales.
- El fin de la persecución política contra docentes.
- La no obligatoriedad de participar en marchas partidarias.
- El respeto a las prestaciones sociales sin condicionamientos.
Asimismo, pidieron el reconocimiento del magisterio como un actor esencial en la sociedad, con derecho a un salario digno y a la libertad de pensamiento y organización.
Crisis en el sector educativo
El sindicato advirtió que las condiciones actuales hacen inviable hablar de educación de calidad, en un contexto donde los docentes enfrentan precariedad económica y presiones políticas.
“No es posible hablar de justicia social cuando quienes educan al pueblo sobreviven en condiciones de subsistencia”, señalaron.
Finalmente, la organización reiteró su rechazo a lo que considera prácticas abusivas contra el gremio y llamó a la defensa de los derechos laborales del magisterio.
“La educación es un derecho del pueblo, y quienes la hacen posible merecen respeto y justicia”, concluyó el pronunciamiento, suscrito por dirigentes sindicales dentro y fuera de Nicaragua.
