Lo que antes fue sede de cultos, bautizos y actividades religiosas del ministerio Puerta de la Montaña, hoy funciona como escenario de un “reality” transmitido 24/7.
Una propiedad valorada en aproximadamente 800 mil dólares, que durante años sirvió para oraciones, bautizos y actividades del Ministerio Evangélico Puerta de la Montaña, confiscado por la dictadura Ortega-Murillo en 2023, hoy aparece convertida en escenario de supuesto “entretenimiento digital”, según reportan los periodistas nicaragüenses Leana Astorga y Miguel Mendoza.
La vivienda, ubicada en Santo Domingo, Managua, alberga actualmente un supuesto “reality show” en Nicaragua, transmitido por YouTube.
Según fuentes vinculadas al antiguo ministerio, el inmueble era utilizado para reuniones religiosas y recepción de delegaciones evangélicas extranjeras.
Una confiscación que terminó en espectáculo
El Ministerio Puerta de la Montaña —identificado también como Mountain Gateway Order Inc.— fue cancelado por el Ministerio de Gobernación en diciembre de 2023. Integrantes de la organización enfrentaron procesos judiciales y sus bienes fueron confiscados por la dictadura sandinista.
La organización desarrolló durante años actividades religiosas públicas en Nicaragua y mantenía presencia mediante cruzadas evangelísticas.
Hoy, uno de esos bienes aparece ligado a un formato de supuesto “entretenimiento” transmitido permanentemente por internet.
El cambio alimenta críticas sobre el manejo de propiedades decomisadas y el destino que reciben después de ser arrebatadas a iglesias, universidades, organizaciones civiles y opositores.
“Pan y circo” en una propiedad confiscada
Sectores críticos consideran que el caso representa algo más profundo que un simple cambio de uso del inmueble.
Para ellos, mientras Nicaragua enfrenta crisis económica, exilio masivo, persecución religiosa y represión política, espacios confiscados a organizaciones perseguidas terminan convertidos en plataformas de distracción, una dinámica que comparan con la vieja lógica del “pan y circo”: espectáculo para desviar la atención mientras persisten problemas estructurales y denuncias de violaciones a derechos humanos.
La crítica cobra mayor fuerza por el simbolismo del lugar: una vivienda donde antes se realizaban ceremonias religiosas y bautismos, convertida ahora en escenario de fiestas, peleas y contenido obsceno.
