SAN JOSÉ / EN EL EXILIO – El inicio de la temporada de invierno en Nicaragua arranca bajo una severa amenaza epidemiológica que se ve agravada por la falta de transparencia informativa estatal. Mientras las plataformas de la dictadura insisten en reportar una supuesta disminución en los contagios, el médico José Antonio Delgado alerta sobre un escenario de extrema vulnerabilidad en las comunidades, marcado por un repunte agresivo del dengue y la preocupante irrupción del gusano barrenador en seres humanos.
En una amplia entrevista en el programa La Mesa Redonda, el Dr. José Antonio Delgado, destacado médico nicaragüense exiliado en Noruega y especialista en el análisis de datos de salud pública, desarmó las narrativas del Ministerio de Salud (MINSA) y llamó a la ciudadanía a asumir la prevención como un acto de resistencia colectiva para salvar vidas.
El peligro del subregistro y la automedicación
Durante la transmisión, se destacó que el dengue mantiene un comportamiento cíclico y agresivo que amenaza con desbordar la capacidad de respuesta comunitaria. El peligro aumenta debido a que los síntomas del dengue se cruzan y confunden fácilmente con los de la influenza estacional y los cuadros de COVID-19, un virus que sigue circulando en el país sin ningún tipo de vigilancia ni reconocimiento oficial.
El Dr. Delgado hizo un llamado urgente a las familias a no caer en la trampa de la automedicación. Explicó que ante la sospecha de dengue, el uso de analgésicos y antiinflamatorios comunes de libre venta —como la aspirina, el ibuprofeno o el diclofenaco— es sumamente peligroso, ya que estos fármacos alteran la coagulación y pueden desencadenar hemorragias internas mortales. La recomendación médica ineludible es priorizar la hidratación estricta con suero oral y buscar un diagnóstico clínico profesional ante los primeros signos de fiebre.
Una amenaza inédita: El gusano barrenador en personas
El programa abordó a fondo una realidad alarmante: la miasis por gusano barrenador (Cochliomyia hominivorax). Aunque históricamente se ha manejado como un problema del sector ganadero, el Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA) ha tenido que admitir de forma aislada en medios oficialistas que la plaga ya afecta a los seres humanos, sumando más de 271 casos confirmados a nivel nacional, con el departamento de Managua liderando las estadísticas, seguido por Masaya y Chinandega.
El especialista detalló que el contagio ocurre cuando la mosca deposita sus huevecillos en heridas abiertas, rasguños o mucosas expuestas de personas o mascotas, dando paso a larvas que se alimentan de tejido vivo. Los adultos mayores, los niños y las personas con úlceras crónicas o movilidad reducida son los más vulnerables en el hogar. El dolor agudo, la inflamación, las secreciones con mal olor y el movimiento visible en las heridas son las señales de alerta iniciales ante las cuales se debe buscar atención médica inmediata.
Planes de contingencia familiar ante la inacción del Estado
La Mesa Redonda también puso bajo la lupa otros riesgos asociados al entorno y los vectores propios de la humedad, como los recientes y trágicos ataques de abejas africanizadas registrados en distintas zonas del país. Los panelistas coincidieron en que, ante la ausencia de campañas masivas y transparentes de prevención por parte de las autoridades de salud, cada hogar nicaragüense debe activar su propio plan de contingencia.
La erradicación minuciosa de criaderos de zancudos en patios y jardines, el lavado constante de los recipientes donde se almacena agua, y el cuidado estricto de cualquier herida cutánea (manteniéndola limpia, desinfectada y debidamente cubierta) constituyen las únicas barreras reales con las que cuenta la población para proteger su salud en este inicio de invierno.
