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EE.UU. pone a Nicaragua bajo la lupa por trabajo forzoso y evalúa nuevos aranceles comerciales

Nicaragua figura entre los 60 países señalados por Estados Unidos por no prohibir ni combatir eficazmente la importación de bienes producidos con trabajo forzoso, una situación que podría derivar en nuevos aranceles y mayores presiones económicas contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) concluyó una amplia investigación realizada bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y determinó que Nicaragua incumple con la imposición y aplicación efectiva de medidas destinadas a impedir el ingreso y comercialización de productos vinculados al trabajo forzoso.

La decisión forma parte de una revisión que involucró a 60 economías que representan el 99.4% de las importaciones estadounidenses, pero en el caso de Nicaragua el señalamiento adquiere especial relevancia debido al creciente deterioro de las relaciones entre Managua y Washington.

Nicaragua entre los países cuestionados

Según el informe oficial de la USTR, Nicaragua se encuentra dentro del grupo de 54 economías que no han establecido ni aplicado de forma efectiva una prohibición legal contra la importación de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso.

La entidad estadounidense concluyó que esta situación genera competencia desleal para las empresas estadounidenses y contribuye a mantener cadenas de suministro internacionales donde persisten prácticas laborales abusivas.

Los actos, políticas y prácticas de Nicaragua relacionados con la falta de imposición y aplicación efectiva de una prohibición a las importaciones producidas con trabajo forzoso son irrazonables y restringen el comercio de Estados Unidos”, señala el documento.

La investigación sostiene que permitir el comercio de productos elaborados bajo condiciones de trabajo forzoso reduce artificialmente los costos de producción, perjudica a empresas que respetan estándares laborales y facilita la evasión de controles comerciales internacionales.

Posibles nuevos aranceles

Como consecuencia de los hallazgos, la USTR propuso la imposición de nuevos aranceles bajo la Sección 301.

La propuesta contempla un gravamen adicional del 12.5% para aquellos países que, según Washington, no cuentan con mecanismos adecuados para impedir el ingreso de mercancías asociadas al trabajo forzoso.

La medida todavía no es definitiva. Estados Unidos abrió un período de consultas públicas que concluirá el próximo 6 de julio, mientras que las audiencias oficiales están programadas para el 7 de julio de 2026.

No obstante, la inclusión de Nicaragua en la lista coloca al país bajo una nueva amenaza comercial en momentos en que la economía nacional depende fuertemente de las exportaciones hacia el mercado estadounidense.

El trabajo forzoso como preocupación global

En el informe, la USTR recuerda que Estados Unidos mantiene desde hace casi un siglo una prohibición sobre productos elaborados con trabajo forzoso.

La legislación estadounidense define el trabajo forzoso como cualquier labor o servicio exigido bajo amenaza de castigo y realizado sin consentimiento voluntario.

Washington sostiene que la persistencia de estas prácticas en diversas partes del mundo ha generado un sistema económico que favorece la explotación laboral y distorsiona la competencia internacional.

Eliminar el trabajo forzoso es un imperativo moral y económico”, afirma el informe.

Nueva presión sobre el régimen Ortega-Murillo

La decisión llega en un momento de creciente endurecimiento de la política estadounidense hacia Nicaragua.

En las últimas semanas, funcionarios de la administración del presidente Donald Trump han reiterado que consideran al régimen Ortega-Murillo una de las principales amenazas a los intereses estratégicos de Estados Unidos en la región.

El secretario de Estado, Marco Rubio, calificó recientemente a Nicaragua como una excepción dentro del bloque de países aliados de Washington en el hemisferio occidental, mientras que altos funcionarios estadounidenses han acusado al régimen de mantener estrechos vínculos con Rusia, China, Cuba e Irán.

Ahora, la investigación comercial agrega un nuevo frente de presión que podría afectar directamente sectores exportadores nicaragüenses si las medidas propuestas terminan siendo aprobadas.

Un impacto potencial para las exportaciones

Estados Unidos continúa siendo el principal destino de las exportaciones nicaragüenses y uno de los pilares fundamentales de la economía nacional.

Por ello, cualquier incremento arancelario podría afectar la competitividad de productos nicaragüenses en el mercado estadounidense y generar incertidumbre entre exportadores e inversionistas.

Aunque la investigación no acusa directamente a Nicaragua de producir bienes mediante trabajo forzoso, sí responsabiliza al país por no contar con mecanismos efectivos para impedir el ingreso y circulación de mercancías vinculadas a esas prácticas.

La decisión final sobre los aranceles será tomada después del proceso de consultas y audiencias públicas convocado por la USTR, pero el informe ya coloca a Nicaragua en el centro de una nueva controversia comercial con Washington.