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Washington acaba de mover su ficha más poderosa

Por Antonio de la Cruz

No fue una visita protocolar.

Cuando el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos aterriza en Caracas y habla de “asegurar la implementación” de un plan presidencial, el mensaje no es diplomático.

Es estratégico. Y tiene destinatarios dentro y fuera de Venezuela.  

La frase más importante del comunicado no fue “estabilidad”.

No fue “democracia”.

No fue “prosperidad”.

Fue esta: “Compromiso para garantizar la implementación del plan de tres fases”. Eso significa que Washington ya no observa el proceso. Participa en él.

Durante años, Venezuela fue presentada como un problema interno.

Ahora es definida como un asunto de seguridad hemisférica.

La diferencia es enorme. Cuando algo entra en la categoría de seguridad nacional estadounidense, cambian las reglas del juego.

La visita envía una señal directa a quienes todavía creen que pueden bloquear la transición desde adentro.

El cálculo cambió.

Resistir aumenta los costos. Cooperar reduce riesgos.

El tablero ya no es el mismo.

El verdadero mensaje no iba dirigido a la opinión pública.

Iba dirigido a los centros de poder. A los cuarteles. A las estructuras económicas. A quienes administran los recursos estratégicos del país.

Todos recibieron la misma señal.

También es un mensaje para Pekín, Moscú, La Habana y Teherán.

Venezuela vuelve a ser considerada parte del perímetro estratégico occidental.

El hemisferio dejó de ser una zona secundaria. Ahora vuelve al centro del mapa.

La transición dejó de ser únicamente política.

Ahora incorpora seguridad, energía, inteligencia, infraestructura y reconstrucción institucional.

No se trata solo de cambiar un gobierno.

Se trata de cambiar el sistema.

En los grandes tableros no se gana capturando una pieza.

Se gana ocupando espacios clave.

Embajada. Puertos. Fronteras. Energía. Finanzas. Seguridad.

Cada movimiento de Washington apunta a consolidar posiciones.

La pregunta ya no es si Venezuela cambiará.

La pregunta es quién administrará ese cambio.

Porque quien controle las reglas, las inversiones, la energía y la seguridad controlará la reconstrucción del país.

La visita de Dan Caine deja una conclusión imposible de ignorar:

Estados Unidos acaba de declarar que la estabilidad de Venezuela forma parte de su interés estratégico.

Y cuando una potencia convierte un objetivo en interés estratégico, deja de ser una posibilidad.

Se convierte en una misión.

Antonio De La Cruz | Especialista en economía y petróleo. Analista de tendencias. Presidente de Inter American Trends.