La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo respondió este lunes al Gobierno de Costa Rica con una nota diplomática en la que calificó de “atrevidas” las declaraciones de la Cancillería costarricense, luego de que San José reiterara su preocupación por el cierre de los espacios cívicos en Nicaragua y defendiera la celebración de elecciones libres, democráticas y transparentes.
La reacción del régimen se produjo un día después de que Daniel Ortega anunciara públicamente, durante el acto del 19 de julio, que en Nicaragua no volverán a celebrarse elecciones que permitan a la oposición llegar al poder.
En la comunicación oficial, enviada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua, el régimen invocó el principio de no intervención y sostuvo que Costa Rica no debe pronunciarse sobre la situación política nicaragüense.
“El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de nuestra Nicaragua (…) recuerda al ilustrado Gobierno de Costa Rica el principio de no intervención o injerencia en los asuntos internos de otros Estados”, señala la nota.
Asimismo, la dictadura afirmó que Nicaragua “no es una provincia” de Costa Rica y defendió su derecho a ejercer su soberanía e independencia.
El documento también rechazó las declaraciones emitidas por el Ministerio de Relaciones Exteriores costarricense y aseguró que los asuntos nacionales corresponden exclusivamente a cada Estado.
En un tono inusual para una comunicación diplomática, la dictadura hizo referencia además a la situación política interna de Costa Rica y deseó “éxitos” a la presidenta Laura Fernández y a su gabinete, aludiendo a supuestas diferencias señaladas por sus adversarios políticos.
Costa Rica reafirmó su postura
Horas antes, la Cancillería costarricense había expresado su “profunda preocupación por el cierre sistemático de los espacios cívicos y la persecución contra las voces disidentes” en Nicaragua.
El Gobierno costarricense recordó además que nunca reconoció las elecciones generales de 2021 debido a la ausencia de condiciones democráticas y reiteró que seguirá respaldando la celebración de procesos electorales libres, plurales y transparentes en Nicaragua.
Relaciones deterioradas desde 2018
Las relaciones entre ambos países permanecen reducidas al nivel consular desde 2018, cuando Costa Rica decidió retirar a su embajador en Managua tras la represión contra las protestas cívicas y las denuncias de graves violaciones a los derechos humanos.
En junio pasado, durante la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el canciller costarricense Manuel Tovar reiteró la preocupación de su país por el deterioro de la democracia en Nicaragua, las detenciones arbitrarias, las desapariciones forzadas, las restricciones a las libertades fundamentales y el hostigamiento contra líderes religiosos.
