La situación de Nicaragua volvió a ocupar un espacio en el debate hemisférico durante el Foro de Líderes Globales, celebrado en Panamá como antesala del encuentro mundial de Youth Democracy Network, donde jóvenes de distintos países reafirmaron su compromiso con la defensa de la democracia, los derechos humanos y el fortalecimiento del diálogo en las Américas.
Durante el encuentro, los participantes destacaron las posiciones asumidas por las autoridades de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y del Gobierno panameño respecto a la crisis nicaragüense, expresadas durante la 56.ª Asamblea General del organismo regional.
Los jóvenes agradecieron al canciller de Panamá, Javier Eduardo Martínez-Acha Vázquez; al secretario general de la OEA, Albert R. Ramdin; y a la asesora de la Secretaría General del organismo, Betilde Muñoz-Pogossian, por abrir espacios de diálogo con las nuevas generaciones y mantener una postura en defensa de los principios democráticos en el continente.

Nicaragua presente en el debate regional
Durante las discusiones, los participantes subrayaron la importancia de que la comunidad internacional mantenga una posición firme frente al deterioro democrático y las violaciones a los derechos humanos en Nicaragua.
Asimismo, hicieron un llamado a fortalecer los esfuerzos regionales para apoyar a los pueblos que enfrentan el cierre de los espacios cívicos, la persecución política y el debilitamiento de las instituciones democráticas.
El encuentro también reunió a delegaciones juveniles de diversos países de América, entre ellas representantes de Costa Rica, Venezuela y Nicaragua, consolidando una agenda común orientada a la defensa de las libertades fundamentales.

La juventud apuesta por el diálogo
Uno de los principales consensos del foro fue que las nuevas generaciones deben asumir un papel protagónico en la construcción del futuro de las Américas mediante el diálogo, la cooperación y la participación ciudadana.
Los asistentes coincidieron en que el diálogo debe convertirse en la principal herramienta para resolver conflictos, generar consensos y fortalecer democracias más inclusivas y resilientes.
Además, defendieron la necesidad de que todos los países, independientemente de su tamaño o capacidad económica, tengan voz en la construcción de una agenda hemisférica basada en el respeto al Estado de derecho, la paz, la seguridad y los derechos humanos.
