Un ataque aéreo israelí en un hospital en el centro de Gaza ha causado este martes cientos de muertos, mientras siguen los bombardeos israelíes sobre el enclave palestino y muchos civiles se refugian en los centros sanitarios para protegerse de las bombas.
El Ministerio de Salud de la Franja de Gaza ha informado de que al menos 500 personas han fallecido en una explosión que, según dice, fue causada por un ataque aéreo israelí en el hospital Al-Ahli, en la ciudad de Gaza.
Según un comunicado, el centro sanitario albergaba a cientos de enfermos y heridos, y a personas desplazadas de sus hogares. Al Jazeera informa de que el ataque alcanzó el patio de las instalaciones, el hospital “todavía está ardiendo” y hay cientos de víctimas bajo los escombros del complejo sanitario.
Las infraestructuras médicas están protegidas y disparar contra ellas es una violación del derecho internacional humanitario. Según la agencia AP, el ataque al hospital de Gaza puede ser, de lejos, el ataque más mortífero desde 2008.
“La masacre en el Hospital Árabe al-Ahli no tiene precedentes en nuestra historia. Si bien hemos sido testigos de tragedias en guerras y días pasados, lo que ocurrió esta noche equivale a un genocidio”, ha dicho el portavoz, Mahmoud Basal, de la Defensa Civil Palestina, en declaraciones recogidas por Al Jazeera.
Los intensos bombardeos israelíes sobre Gaza, desde aire, mar y tierra, continúan casi ininterrumpidamente tras el ataque de Hamás hace diez días. El saldo de víctimas mortales se eleva ya a 3.000 en la franja, según las autoridades gazatíes, mientras que cientos más están desaparecidos y se cree que están atrapados bajo los escombros. Al menos un millón de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares en solo en una semana.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, viaja esta noche hacia Israel para expresar su apoyo al Gobierno de Benjamín Netanyahu y explorar la apertura de un corredor que facilite la entrada de ayuda humanitaria en el enclave palestino.
