Las atribuciones que la pareja dictatorial y sus comparsas aducen a las sanciones que los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países, han dirigido a la cúpula de la dictadura y a algunos de sus politizados sicarios, conforman parte de la estrategia propagandística que pretende magnificar los efectos de tales sanciones, así, los dictadores y sus voceros más serviles y venenosos, argumentan que el éxodo masivo de nicaragüenses hacia el exterior, el desempleo y la inflación, son producto de dichas sanciones. Lo anterior sólo es una prueba más de la desmesurada, abyecta y ridícula montaña de mentiras creadas por la pareja dictatorial, en aras de mantener su clientelismo político fanatizado, desviar la atención de la opinión pública local y foránea, y en última instancia, mantener intacto su rating de falsedades, ofensas e injurias, que hasta hoy, parece darle resultados positivos.
La vice dictadora, ha abandonado por primera vez su mitomanía extrema, afirmando que el destierro de monseñor Rolando Álvarez es, “la única solución necesaria” para resolver, lo que ella denomina, el “desafío” con la iglesia católica; y es que a decir verdad los problemas de la dictadura son incontables, pero a todos ellos ha dado respuesta usando su vasta experiencia en el manejo de herramientas tales como: asesinatos, tortura, desapariciones, secuestro, robo, extorsión, chantaje, y otros; pero el NO de monseñor Álvarez, es el NO más contundente, el que los mantiene al borde de lo inmanejable, es el NO que ha puesto al descubierto la cobardía y la inmundicia que los cobija, es el NO que exalta la impotencia despótica del poder reducido a la nada, es el NO de millones de voces, que más temprano que tarde, inundará su búnker, y su soledad crónica no será más que un viejo recuerdo, ahogada en el repudio y la extinción física de sus propios crímenes.
Ezequiel Molina
Octubre 20, 2023
