Luis Ángel Montenegro Padilla, exdirector de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) de Nicaragua e hijo del sancionado Superintendente de Bancos, Luis Ángel Montenegro Espinoza, ha vuelto a la palestra pública a través de las redes sociales, pero esta vez desde Estados Unidos donde habría llegado en el año 2020 tras ser destituido por presuntos actos de corrupción.
El nombre de Luis Ángel Montenegro Padilla, es retomado por algunos medios de comunicación tras denunciar a la abogada de inmigración Astrid Carolina Montealegre, por un supuesto error en un trámite migratorio.
Pero lo que llama la atención es que Montenegro Padilla ahora se define como un “inmigrante exiliado político”, que lanza fuertes críticas a las dictaduras de Cuba, Rusia y Venezuela, pero ningún reproche directo a la de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.
Según reportes periodísticos, Luis Ángel Montenegro Padilla fue acusado en 2020 de supuestas irregularidades que apuntaban a un enriquecimiento personal a través de licitaciones y contratos con empresas relacionadas con su familia en Nicaragua.
La empresa Quenca Consulting Group S.A., que estableció poco después de asumir el cargo en ANA, se benefició de múltiples contratos por un valor superior a los 16 millones de córdobas, según el medio Café con Voz del colega Luis Galeano.
Su destitución fue precedida por un escándalo de corrupción que involucró auditorías en la ANA. Según fuentes, Montenegro Padilla había estado confiado en que las irregularidades no serían investigadas debido a ser hijo un alto funcionario de la dictadura.
En un giro notable, Montenegro ha empezado a expresar una narrativa opuesta a la ideología orteguista que defendía mientras servía al régimen.
“La vida no se puede dar por sentada. Hace tres años tenía una vida normal. Ahora soy un inmigrante exiliado político. Ha sido duro, pero lo veo como una prueba. Estoy decidido a volver a lo que amo: la ciencia del agua”, escribió en su cuenta de X el 4 de julio de 2023.
En otro mensaje, dijo que enfrentó “acoso político” en Nicaragua, sin mencionar a quiénes lo acosaban.
“Tuve que salir de mi país para evitar el acoso político y la cárcel donde muchos de mis amigos y profesores fueron enviados sin ninguna razón verdadera. Al agregar la palabra migrante, agrego un sentimiento que nunca había sentido al viajar o incluso vivir muchos años en los Países Bajos y Alemania, nunca me sentí como un migrante. Estos últimos 3 años han sido duros y por primera vez en mi vida extraño mi país. Pero no son los EE. UU. ni su gente los que me dan esta sensación. Es el hecho de que no fue una elección libre para mí permanecer en mi país”, escribió el 25 de agosto de 2023.
Asimismo, las publicaciones de Montenegro en redes sociales indican un deseo de distanciarse de su legado familiar y político.
“¡La verdad ata! Las mentiras dividen. Fomenta la confianza. Fortalece a las familias, une a las naciones. En mi 50 aniversario, reflexiono sobre cuánto daño han causado las mentiras a mi familia. Mis padres crearon un mundo de mentiras; destrozó a nuestra familia hace mucho tiempo. Escapa del ciclo de las mentiras. ¡Vive libre!!”, publicó el pasado 25 de abril.
El 15 de diciembre de 2023, Montenegro Padilla sostuvo: “He encontrado compañeros nicaragüenses en todo Estados Unidos. Es triste, dejar nuestro país”.
El contraste entre su pasado y su presente ha generado tanto interés como escepticismo en la comunidad nicaragüense en el exilio, que se pregunta si este cambio de postura es genuino o simplemente una estrategia de supervivencia en un nuevo entorno.
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