Leonel Arguello Yrigoyen, médico Epidemiólogo
Existen varias diferencias entre la salud del hombre y la mujer, pues ambos géneros enfrentan riesgos y desafíos específicos producto de factores biológicos, hormonales, de acceso a la atención médica y social. Estas diferencias influyen en la prevalencia de ciertas enfermedades, la respuesta al tratamiento y la expectativa de vida.
Veamos las diferencias biológicas, las mujeres poseen la hormona femenina o estrógenos las que la protegen contra enfermedades cardiovasculares antes de la menopausia, mientras que, en los hombres, la testosterona u hormona masculina influye en el crecimiento de la masa muscular, el metabolismo y un aumento del riesgo de problemas en el corazón.
Las mujeres tienen mayor incidencia de cáncer de tiroides y de mama, mientras que el cáncer de próstata es exclusivo de los hombres. En general, las tasas de mortalidad por cáncer tienden a ser más altas en hombres.
Las mujeres suelen tener un sistema inmunitario más fuerte, lo que las protege de ciertas infecciones, pero también las hace más susceptibles a enfermedades autoinmunes como el Lupus y la Esclerosis múltiple.
Ambos géneros procesan ciertos fármacos y nutrientes de diferentes formas, también la mujer metaboliza el alcohol más lento que los hombres, por eso no debe ponerse a la par del hombre a beber, pues ella tarda el doble de tiempo en limpiarse del alcohol que los hombres o sea dos tragos en un hombre equivale un trago en una mujer y de ahí se aprovechan de ellas.
Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en ambos géneros, pero se manifiestan de manera diferente. Las mujeres suelen presentar síntomas menos específicos, como dolor en el cuello o la espalda, mientras que los hombres tienden a experimentar dolor en el pecho. Esto hace que, en las mujeres, los infartos puedan ser no identificados y no diagnosticados a tiempo.
Las mujeres tienen un mayor riesgo de padecer trastornos de ansiedad y depresión, posiblemente debido a factores hormonales y sociales. En cambio, los hombres tienen tasas más altas de suicidio, abuso de sustancias y comportamiento de riesgo, lo cual refleja en parte el estigma sobre la salud mental y la menor probabilidad de buscar ayuda.
Las mujeres tienden a vivir más tiempo que los hombres o sea cuentan con una mayor expectativa de vida, en parte debido a factores biológicos y conductuales, ya que los hombres suelen participar en comportamientos de mayor riesgo y tienen tasas más bajas de atención médica preventiva.
Los factores de género en la sociedad también afectan la salud. Las mujeres, en algunos contextos, pueden tener acceso limitado a servicios de salud y enfrentar barreras para recibir una atención adecuada. Además, los roles de género tradicionales pueden influir en las conductas de salud, por ejemplo, los hombres pueden evitar acudir al médico y tener menor adherencia a tratamientos preventivos.
Caber señalar que las investigaciones médicas se realizan más en hombres que en mujeres, incidiendo de forma negativa en la salud de la mujer. Por lo tanto, cuando elaboremos programas de investigación, prevención, detección temprana, tratamientos y rehabilitación, se deber personalizar hacia la mujer o el hombre, para que ambos tengan atención médica integral, equitativa y eficaz.
