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Oposición afirma que Ortega oficializó el fin de la democracia en Nicaragua

Las declaraciones del dictador Daniel Ortega durante el acto del 19 de julio, en las que aseguró que en Nicaragua “no volverá a haber elecciones” para que la oposición alcance el poder, provocaron una nueva ola de condenas de dirigentes opositores, quienes afirmaron que el régimen dejó al descubierto su decisión de mantenerse indefinidamente en el poder y renunciar de forma abierta a cualquier apariencia de democracia.

Ortega anunció además que trabajará junto con la Asamblea Nacional, controlada por el sandinismo, en la aprobación de nuevas leyes destinadas a impedir que la oposición pueda competir políticamente.

Para distintos sectores opositores, las palabras del dictador representan la culminación de un proceso de concentración absoluta del poder que se aceleró con la reforma constitucional aprobada en febrero de 2025, la cual eliminó los contrapesos institucionales, instauró la figura de la “copresidencia”, amplió el período presidencial y subordinó todas las instituciones del Estado al control de la familia Ortega-Murillo.

En un pronunciamiento, la opositora Renacer Nicaragua señaló que Ortega reconoció públicamente que el pueblo nicaragüense ha sido despojado de su derecho soberano a elegir y sustituir libremente a sus gobernantes.

Al afirmar que no permitirá que la oposición llegue al poder mediante elecciones, Ortega reconoce que el pueblo ha perdido su derecho a decidir quién gobierna el país. Ninguna revolución, ninguna victoria del pasado y ninguna reforma impuesta pueden sustituir ese principio fundamental”, sostiene el documento.

El pronunciamiento añade que la permanencia del régimen descansa sobre un sistema de control basado en la represión, la actuación de estructuras paramilitares, una Policía subordinada al poder político, un sistema judicial utilizado para perseguir a los disidentes y una administración pública convertida en mecanismo de vigilancia y castigo.

Según esa valoración, la cárcel, el exilio, las confiscaciones y la desnacionalización dejaron de ser hechos aislados para convertirse en políticas permanentes del Estado.

Los opositores sostienen además que las declaraciones de Ortega despejan cualquier duda sobre la naturaleza de los futuros procesos electorales mientras permanezca en el poder.

Sin garantías, sin libertades, sin competencia política y con los resultados definidos de antemano, las elecciones dejan de ser un mecanismo de soberanía popular para convertirse únicamente en un instrumento de legitimación de la dictadura”, advierte el documento.

El texto concluye que la salida de la crisis no puede depender exclusivamente de procesos organizados por el propio régimen y llama a fortalecer la organización de los sectores democráticos, aumentar la presión política, social e internacional y debilitar las estructuras que sostienen al sandinismo.

Juan Sebastián Chamorro: “Ortega se quitó una máscara más”

Las declaraciones del dictador también fueron cuestionadas por el dirigente opositor Juan Sebastián Chamorro, quien afirmó que Ortega terminó por revelar públicamente lo que durante años había intentado ocultar.

Ortega se ha quitado una máscara más, la que no quiere bajo ninguna circunstancia que vuelvan a haber elecciones en Nicaragua”, expresó Chamorro desde el exilio.

El economista y excandidato presidencial, desterrado junto a otros 221 presos políticos en febrero de 2023, sostuvo que Ortega siempre ha aspirado a transformar Nicaragua en un sistema de partido único, similar a los modelos de China, Cuba o Corea del Norte.

A juicio de Chamorro, Ortega reaccionó a las demandas de los sectores democráticos que continúan insistiendo en una salida electoral para resolver la crisis política iniciada en abril de 2018.

Se ha envalentonado y ahora se atrevió a decir lo que siempre ha pensado: no someterse a elecciones, aun cuando pudiera robárselas. Ni siquiera quiere pasar por ese proceso”, afirmó.

El dirigente opositor consideró que el régimen únicamente estaría dispuesto a realizar procesos internos dentro del Frente Sandinista para designar autoridades, siguiendo el modelo de los sistemas de partido único.