El economista y exiliado nicaragüense Enrique Sáenz advirtió que la propuesta de imponer un impuesto del 5% a las remesas enviadas desde Estados Unidos al exterior, que promueve el expresidente Donald Trump y que actualmente se discute en la Cámara de Representantes, representaría un golpe directo a las familias más vulnerables de Nicaragua.
“A los primeros que hay que preguntarles, es a los que se mecatean en Estados Unidos para mandar 100 dolaritos, 200 dolaritos, 300 dolaritos, son centenares de miles. Y también hay que preguntarles a los que reciben esos dolaritos, a la madre que recibe unos dólares para comprar el medicamento para la diabetes, a los niños y a la esposa o al marido que recibe eso, que está desempleado o subempleado y sirve para comprar los frijolitos y el queso”, expresó Sáenz durante una entrevista reciente, en la que señaló el grave impacto social y económico que tendría esta medida sobre miles de hogares.
Según datos oficiales, en 2024 las remesas enviadas a Nicaragua alcanzaron cifras récord. Sáenz estimó que si se aplica el impuesto del 5 %, el país perdería cerca de 220 millones de dólares, dinero que dejaría de circular en la economía doméstica y afectaría directamente el consumo básico de las familias.
“Menos para frijoles, para queso, para tortillas o para medicina, porque para eso lo ocupa la gente, o para los libros de los chavalos, si lo tenés en un colegio, para salud”, enfatizó.
El economista también reconoció que, aunque el régimen de Daniel Ortega se beneficia indirectamente de las remesas —a través del IVA y del ingreso de divisas al Banco Central—, quienes más sufrirían serían los ciudadanos comunes.
“Es un castigo principalmente a familias nicaragüenses y a quienes se sacrifican en el exterior sin que tenga un correlato en salir de la dictadura”, afirmó.
Sáenz advirtió que esta iniciativa podría convertirse en una oportunidad propagandística para Ortega y Murillo, quienes podrían utilizar el impuesto como argumento para victimizarse ante la comunidad internacional.
“Ortega va a aparecer como el gran defensor de los derechos humanos, abogando por esta gente, miles a quienes ha castigado y más bien sería un insumo para su discurso hipócrita y embustero”, advirtió el economista.
Finalmente, Sáenz hizo un llamado a los nicaragüenses en el exilio y a quienes residen en EE. UU., incluidos los votantes republicanos, para articular un mensaje claro y oponerse a esta medida que, lejos de debilitar a la dictadura, solo aumentará el sufrimiento de las víctimas del autoritarismo.
