La parisina Universidad Sorbonne Nouvelle entregó este lunes 2 de junio, el Doctorado Honoris Causa a la exguerrillera y excarcelada política nicaragüense Dora María Téllez, en un acto cargado de simbolismo y denuncia.
Téllez dedicó su discurso a visibilizar la grave crisis de derechos humanos que sufre Nicaragua.
“En Nicaragua hay una dictadura con dos cabezas”, denunció Téllez ante la audiencia.
“Daniel Ortega y Rosario Murillo, marido y mujer, subordinan sin recato de ninguna especie, la totalidad de las instituciones del Estado incluyendo el sistema judicial. Todo está sujeto a su poder. La nueva, ilegal e ilegítima constitución solamente ha ajustado el ropaje legal a la realidad de la tiranía”, agregó.
En sus palabras, el país ha transitado de una revolución que prometía justicia social a un régimen autoritario “dinástico”, que acumula poder mediante represión, corrupción y el silenciamiento de las voces críticas.
Téllez relató las condiciones de su encarcelamiento: confinamiento solitario, aislamiento, prohibición de leer y escribir.
Recordó el momento en el que, en junio de 2022, recibió de su hermano la noticia de que la Sorbonne Nouvelle le había concedido el Doctorado Honoris Causa, mientras permanecía encerrada y vigilada. “Regresé a la penumbra de la celda sintiéndome acompañada por ustedes”, rememoró, agradeciendo el reconocimiento como un gesto de solidaridad con los presos políticos de Nicaragua.
La activista denunció que desde 2018 —cuando estallaron las protestas contra el régimen— más de 2,000 nicaragüenses han sido encarcelados, según cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Adicionalmente, universidades, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil han sido clausurados o confiscados, mientras la represión alcanza a sacerdotes y líderes religiosos, a quienes se les prohíbe hasta realizar procesiones. Nicaragua se ha convertido en “una gran cárcel”, advirtió.
Téllez alertó que el régimen de Ortega y Murillo ha instaurado un control totalitario, incluyendo la reforma de la Constitución para consolidar su dinastía.
“No es una dictadura que se instaló en un día”, explicó, refiriéndose a la ofensiva sistemática contra la disidencia que comenzó en 2007 y culminó con el estado de terror impuesto tras las protestas de abril de 2018, que dejaron más de 320 muertos.
La exguerrillera advirtió además sobre el avance de autoritarismos similares en otros países de la región, como El Salvador, y sobre el auge de corrientes políticas ultraconservadoras que alimentan la polarización y el odio. “El silencio se ha impuesto en violento contraste con la narrativa oficial de país feliz, próspero, seguro y en paz”, dijo.
Dora María Téllez dedicó el doctorado a las personas que permanecen encarceladas en Nicaragua “injusta e ilegalmente, por ejercer su derecho a la libre expresión o a su fe religiosa”.
Concluyó su discurso con un llamado urgente a la solidaridad y a la defensa de los derechos humanos: “La amenaza a los derechos de otros es también una amenaza a mis derechos”, afirmó.
