El analista político expone los factores internos y externos que aceleran la fractura del poder en Nicaragua: crisis económica, ruptura en los anillos de poder, presión internacional y ausencia de alternativas dentro del régimen.
En un análisis exhaustivo ofrecido durante una edición especial del programa La Mesa Redonda, el sociólogo, economista y analista político nicaragüense Óscar René Vargas advirtió sobre el proceso acelerado de descomposición que atraviesa el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.
Entrevistado por el periodista Sergio Marín Cornavaca, Vargas profundizó en los múltiples factores que debilitan las bases del poder autoritario, tanto desde sus estructuras internas como en el contexto internacional.
Uno de los elementos centrales abordados fue la reciente condena judicial contra el general retirado Álvaro Baltodano, miembro de una influyente familia empresarial y figura clave en los círculos de poder que en el pasado sostuvieron alianzas estratégicas con el régimen sandinista.
Según Vargas, este encarcelamiento refleja una ofensiva de Rosario Murillo para reconfigurar los equilibrios de poder internos, especialmente controlando los denominados “terceros anillos” de poder que operan fuera de su control directo.
“El régimen no es monolítico. Existen varios círculos de poder que sostienen la pirámide autoritaria. Golpear a uno de los anillos intermedios, como el de Baltodano, debilita inevitablemente la estructura general del régimen”, explicó Vargas.
Factores de desgaste
Durante la conversación, Vargas identificó varios ejes críticos que agravan la crisis del régimen Ortega-Murillo:
⚫ Desaceleración económica: La disminución en el crecimiento económico —del 4.6% en 2023 al 3.2% proyectado para 2025— debilita la capacidad del régimen de sostener su modelo asistencialista, dependiente de remesas, endeudamiento externo, exportaciones e inversión extranjera, esta última cada vez más escasa por la inestabilidad política y las sanciones internacionales.
⚫ Fractura de lealtades internas: La purga dentro de altos mandos militares y cuadros civiles cercanos a Ortega, sumada a la desconfianza dentro de las propias instituciones estatales y del gran capital, expone crecientes fisuras al interior del régimen.
⚫ Aislamiento diplomático: La creciente presión internacional, especialmente desde Estados Unidos, señala al régimen por presunta connivencia con el narcotráfico, corrupción y violaciones sistemáticas a los derechos humanos, lo que incrementa el riesgo de medidas más drásticas en el plano geopolítico.
⚫ Control sobre el relevo dinástico: Según el análisis, el proyecto sucesorio de Rosario Murillo enfrenta debilidades fundamentales, en comparación con el sistema de sucesión que consolidó la dictadura somocista. Los hijos de Ortega carecen de los anclajes militares, institucionales o económicos sólidos que garanticen la continuidad del régimen tras la eventual desaparición física de Ortega.
Posibles escenarios: ¿cisne negro en 2025?
Óscar René Vargas anticipó que 2025 podría convertirse en un año definitorio para Nicaragua. Planteó que la combinación de crisis económica, fractura interna, represión intensificada y errores estratégicos no forzados podrían desencadenar un colapso acelerado del régimen, incluso bajo escenarios no previstos —lo que denominó un posible “cisne negro”.
“Errores acumulativos como los de Somoza en 1979 podrían precipitar el derrumbe del sistema Ortega-Murillo. No sabemos cuál será ese detonante, pero la dinámica de descomposición ya está en marcha”, afirmó el analista.
Finalmente, Vargas también señaló que el régimen ha comenzado a enviar mensajes de advertencia no solo al Ejército y al gran capital, sino incluso a los funcionarios de la Corte Suprema, Fiscalía y otros poderes del Estado: “Nadie está exento de ser purgado, lo cual demuestra el nivel de inseguridad y desesperación que atraviesa el núcleo duro del régimen”.
