El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha profundizado su alianza militar y de seguridad con el Gobierno de Vladimir Putin, consolidando en Nicaragua una infraestructura operativa rusa que, según analistas internacionales, sirve a fines represivos, de espionaje regional y de expansión geopolítica en el continente americano.
El principal vocero de esta estrategia es Laureano Ortega Murillo, hijo del matrimonio dictatorial y “asesor presidencial”.
Durante la XIII Reunión de Representantes de Alto Nivel para Asuntos de Seguridad, celebrada a finales de mayo en Moscú, Laureano agradeció abiertamente la cooperación de Rusia en la “neutralización y eliminación” de opositores nicaragüenses a quienes calificó como “mercenarios y vendepatrias financiados por el imperialismo”.
“Desde el año 2018 cuando sufrimos el sangriento y terrorista intento de Golpe de Estado nos hemos dado a la tarea de fortalecer la Seguridad y la Defensa en nuestro País, neutralizando y eliminando a los autores y actores claves del odio, mercenarios y vendepatrias que actúan bajo la bota y el pago imperial con la pretensión de entregar a nuestro País al dominio estadounidense”, declaró Laureano, admitiendo una política de represión sistemática con apoyo ruso.

Estas palabras, que evocan prácticas de limpieza política, podrían ser utilizadas como prueba en futuros juicios por crímenes de lesa humanidad ante tribunales internacionales, según expertos en justicia transicional.
Centro ruso: de “lucha contra el crimen” a plataforma represiva
Uno de los pilares de la influencia rusa en Nicaragua es el Centro de Capacitación del Ministerio del Interior de Rusia, instalado en Managua desde 2017.
Presentado como una herramienta para combatir el crimen organizado, el centro ha operado en la práctica como una escuela de entrenamiento represivo, donde se forman agentes policiales nicaragüenses y de otros países centroamericanos.

La instalación fue sancionada por Estados Unidos en mayo de 2024 como parte de una ronda de medidas contra entidades que “fortalecen la maquinaria represiva del régimen”.
El propio Daniel Ortega, en 2023, dejó clara su finalidad: “El centro sirve para enfrentar a los golpistas”.
Un acuerdo firmado en abril de 2024 entre Nicaragua y Rusia otorga personalidad jurídica nicaragüense al centro, pero la propiedad permanece bajo la Federación de Rusia. Además, otorga inmunidad diplomática a los funcionarios rusos, lo que ha generado alarma entre gobiernos vecinos y observadores internacionales.
Espionaje desde el “Cerro Mokorón”
Junto al centro policial, la otra gran instalación rusa en Nicaragua es la estación satelital Glonass, ubicada en las afueras de Managua. Oficialmente administrada por la agencia espacial Roscosmos, se ha señalado como una base de inteligencia electrónica del Kremlin con capacidad para interceptar comunicaciones en toda la región.

Según un informe de Infobae, esta estación forma parte del sistema ruso SORM-3, dedicado al espionaje masivo y al control informático. Su ubicación le otorga a Rusia una posición estratégica frente al Canal de Panamá, lo que ha despertado preocupaciones de seguridad en países como Costa Rica, Colombia y Panamá.
Sobre estos, Laureano declaró: “Destacamos la cooperación exitosa con el Ministerio del Interior de Rusia a través del Centro Regional que opera en Nicaragua, la cooperación exitosa con la Guardia Nacional de Rusia así como la cooperación histórica con el Ministerio de Defensa de Rusia que nos ha permitido fortalecer nuestras capacidades para garantizar la Paz y la Estabilidad en Nicaragua. Nuestro agradecimiento profundo al Presidente Vladimir Putin por esta cooperación que avanza y se consolida cada día”.

Discurso de alineamiento total con Moscú y Pekín
En su intervención en Moscú, Laureano Ortega también defendió la invasión rusa en Ucrania, calificando al gobierno de Zelenski como “nazismo ucraniano apoyado por la OTAN”.
Además, denunció las sanciones de Occidente y mostró respaldo absoluto a los regímenes de China, Cuba, Irán y Venezuela, atacando a Estados Unidos como “imperio fascista” y celebrando las alianzas con los BRICS y la Unión Económica Eurasiática.
Ortega Murillo destacó que Nicaragua está desarrollando proyectos conjuntos con Rusia y China en ciberseguridad, defensa y soberanía bancaria.
Con estas revelaciones, Laureano Ortega no solo expone el rol central de Rusia en la represión interna, sino también confirma la transformación de Nicaragua en una plataforma de influencia autoritaria internacional, con consecuencias impredecibles para la seguridad y estabilidad regional.
