El sacerdote nicaragüense Benito Martínez Gamboa desmintió este jueves 3 de julio, los rumores que apuntaban a un supuesto despido de su parroquia en Indianápolis (EE.UU.) por estar “metido en política”.
En una declaración pública, el padre aclaró que su reciente traslado a la arquidiócesis de Kentucky, Estados Unidos, responde únicamente a necesidades pastorales de la Iglesia católica en ese estado y no a represalias por su activismo a favor de la libertad de Nicaragua.
“Este cambio ya se venía gestando desde agosto del año pasado. Las autoridades de la Iglesia, tanto del Vaticano como de este país, han sido profundamente respetuosas con mis decisiones”, afirmó.
Desde su exilio, el padre Benito ha sido una de las voces más comprometidas en denunciar los abusos del régimen Ortega-Murillo y en promover la unidad de la oposición nicaragüense. Asegura que su traslado no implica ningún alejamiento de esa labor.
“Seguiré alzando la voz”
“Defender a los nicaragüenses de quienes los oprimen no es política partidaria, es un acto de fe y justicia. Apoyar a una nación entera, prisionera, en una gran cárcel como es Nicaragua, es un deber de conciencia, una exigencia cristiana”, reiteró con firmeza.
En sus palabras, arremetió contra quienes han intentado desinformar sobre su salida: “Dejémonos de especulaciones. En buen nicaragüense decimos: el chocoyo en cualquier rama es verde. Ya sea en Washington, en Miami o en Kentucky, mi convicción será siempre la misma: poner toda nuestra alma, nuestra fuerza, nuestro empeño desde la luz del evangelio, liberar a Nicaragua de un gobierno terrorista, ilegítimo, dirigido por dos psicópatas totalmente desalmados”.
El sacerdote reafirmó su compromiso con la causa de la oposición organizada en el exilio, particularmente desde la Gran Confederación Opositora (GCON) que junto a unas 40 organizaciones recientemente se reunió en Miami.
“Sigo y seguiré trabajando desde la Gran Confederación Opositora nicaragüense para lograr la unidad. Seguiremos luchando contra viento y marea hasta regresar a nuestra tierra”, aseguró.
Citó el pasaje bíblico de Isaías 58:6 como inspiración de su lucha: “Rompan las cadenas injustas, desaten las amarras del yugo, dejen libres a los oprimidos y rompan toda clase de yugo”.
Comprometido con la unidad de la diáspora
Desde hace meses, el padre Benito ha hecho llamados persistentes a la unidad de la oposición en el exilio. El pasado 30 de mayo, fecha simbólica por la masacre del Día de las Madres en Nicaragua, encabezó un encuentro con más de 40 organizaciones políticas y sociales nicaragüenses en Miami.
Aunque reconoció que no toda la oposición participó, valoró la reunión como un paso clave hacia la articulación de una estrategia común para enfrentar al régimen.
“No soy político ni quiero serlo”, ha repetido en múltiples ocasiones. “Lo hago por mi patria. Porque soy nicaragüense y porque Nicaragua merece mucho más de lo que tiene ahora”.
Con su traslado a Kentucky, el sacerdote se suma a una arquidiócesis en crisis de personal clerical, donde el 60% de los sacerdotes están jubilados. A pesar de las nuevas exigencias pastorales, asegura que continuará alzando la voz por los exiliados y por la libertad de su país.
“Que todos seamos uno, que alcancemos la unidad y que pronto nos veamos en Nicaragua, en ese gran abrazo entre todos los hermanos. Juntos hasta el final”, concluyó.
