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El árbol, la reforestación e impacto en tu Salud y el Clima

Leonel Argüello Yrigoyen, médico Epidemiólogo

Los árboles son más que paisajes hermosos, son aliados silenciosos que nos ayudan a respirar, regular el clima y mantenernos sanos. Lamentablemente en Nicaragua tenemos una tasa de deforestación que es diez veces superior al resto de países centroamericanos, perdiendo cada año un 4.2% de nuestros bosques y en las últimas dos décadas entre el 22 y 29% de la cobertura forestal. En otras palabras, cada año perdemos 243,100 manzanas o 170,000 hectáreas, lo que representa aproximadamente 170 millones de árboles, área equivalente a la mitad del departamento de Managua. Para dimensionar mejor este número, es como si se cortaran más de 460,000 árboles cada día, o cerca de 5 árboles por segundo. Sin duda, esta es una llamada urgente a la acción.

¿Cómo nos benefician los árboles? purifican el aire, filtran partículas tóxicas y absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno; contribuye a disminuir el calentamiento global; regulan la temperatura dando sombra y enfrían ciudades sobrecalentadas al bajar entre 2 a 4 grados centígrados; previenen inundaciones y desastres ya que sus raíces absorben agua y evitan la erosión; mejoran la salud mental porque al estar cerca de árboles reduce estrés, ansiedad, depresión e insomnio; disminuye la presión arterial, reduce enfermedades respiratorias y mejora el sistema inmunológico; disminuyen golpes de calor, insolación y deshidratación, especialmente en niños y adultos mayores; se usan como medicina, son protectores del agua, nos brindan madera y mejoran la seguridad alimentaria a través de árboles frutales así como también fomentan la biodiversidad al albergar animales, insectos y otras plantas.

Reforestar no es una tarea imposible ni costosa, y cada uno puede aportar desde casa. Por ejemplo, una familia de cinco integrantes que siembre una vez al mes durante dos horas podría plantar 50 árboles, alcanzando 600 árboles al año, lo que alcanzaría en una manzana. Y si agrega una hora más al mes para cuidar lo que sembró, garantizaríamos el mantenimiento.  Si hacemos esto y cada adulto se responsabiliza con sembrar y cuidar al menos 4 árboles por mes, pudiésemos recuperar la pérdida anual de bosques. Lo ideal sería analizar por qué los estamos perdiendo, si es por tala ilegal, quemas, uso irresponsable de la tierra u otras causas, disminuir los cortes y aumentar la reforestación para el bienestar de nosotros.

Recordemos que se siembran árboles nativos que se ajusten al lugar donde vivimos, en otras palabras los que ves alrededor tuyo, esto ayuda a ser más exitoso con la reforestación, además de apoyar a la fauna local y mantener el equilibrio ecológico.

Cada árbol cuenta, y la suma de pequeños esfuerzos puede generar un cambio enorme. ¿Te animas a plantar el futuro?