Alfonso Malespín | 15 de julio 2025
En fechas recientes un concurso de belleza de señoritas, auspiciado por Rosario Murillo, su hija Camila Antonia y la rama juvenil del partido gobernante, ha devenido en una serie de memes que circula profusamente en las redes sociales, entre las carcajadas de quienes ven extractos de las respuestas que las concursantes han ofrecido a los jueces de tal concurso.
A mí, a decir verdad, me han dado muchas más ganas de llorar que de reír. Las respuestas de esas aspirantes a reina de belleza reflejan el fracaso del sistema educativo implementado entre 2007 y la fecha.
Vean el problema: les preguntan una cosa y responden algo que nada o poco tiene que ver con lo preguntado.
No soy conocedor de los entretelones de tales concursos, pero imagino que debería de existir un personal experto, que capacite a las muchachas para que mejoren su expresión oral (todas gritan, creyendo que eso es entusiasmo), para que atiendan adecuadamente a las preguntas (se agachan frente al micrófono, saludan a la concurrencia y luego piden les repitan la pregunta), y para que respondan de manera coloquial y lógica (les preguntan por la cerámica del pueblo y hablan de cualquier otra cosa).
O puede que yo esté imaginando mal y los organizadores del concurso dejan a las muchachas a la buena de Dios, expuestas a lo que salga, para ver si al menos una vale la pena.
En cualquiera de los dos casos, también habla mal de los organizadores.
Pero habla peor del trabajo del Ministerio de Educación en la educación pública, que ahora parece andar más preocupado porque todos lleguen uniformados a la próxima caminata, y con las banderas que mandan a cargar a maestros y estudiantes.
Sé que estos memes no constituyen un indicador definitivo de la calidad de la educación de Nicaragua. Pero sí tenemos que decir que se suma a hechos evidentes: la última vez que Nicaragua permitió que la UNESCO aplicara un examen de comprensión de lectura y resolución de problemas básicos de las matemáticas, los resultados fueron para echarse a llorar.
Ahora estas muchachas, producto de la gestión del combo Ortega – Murillo lo confirman: no saben escuchar, porque no saben leer. Y, en consecuencia, tampoco pueden elaborar un discurso atinado.

*Alfonso Malespín | Periodista que ha sido docente universitario, oficial de comunicaciones, gerente de proyectos, investigador de temas del periodismo, medios, libertad de prensa y libertad de expresión, consultor y facilitador de procesos de fortalecimiento de capacidades profesionales de gente de medios.
