Cantos de Sirena…No Pasarán

La última maniobra del dictador pederasta y su consorte proxeneta, evidenció que hay algunos coterráneos que creen inocentemente en cantos de sirena, y el canto al que nos referimos es el llamado «diálogo», el cual ciertamente es de suma necesidad para la sobrevivencia hegemónica de la familia dictatorial y sus principales cómplices de la oligarquía tradicional; éstos últimos actuando tal astuta áspid, guardan silencio a la espera de que el disfraz del cambio sea lo suficientemente elaborado para que la mayoría vuelva a caer en la trampa de creer que un nuevo modelo sobrevendrá, a sabiendas que no pasará de un vulgar maquillaje al elenco de nombres y siglas dirigiendo la tradicional herrumbre política y económica, para que perviva el ignominioso modelo de distribución de riqueza y su perniciosa deriva.

En general somos una sociedad que tendemos a olvidar los fenómenos del pasado reciente, lo que quizás nos ha conducido a repetir hechos indeseables, así como permitir complacientemente la permanencia de grupos fácticos sumamente influyentes en las decisiones políticas o económicas que nos han llevado al actual estado de cosas; rememorar puede ser de utilidad para ubicar a Ortega y al sandinismo en general, sin olvidar a sus silenciosos y oportunistas aliados históricos, como principal factor destructivo de un país que no logra establecer un modelo socio económico de paz y desarrollo.

En 1988, mientras la sociedad se desangraba en una estúpida guerra civil, los sandinistas seguían las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), para poder hacer frente a la astronómica tasa de hiperinflación que superaba holgadamente cinco dígitos; la Operación Berta, un proceso de desmonetización dirigido a reducir la desenfrenada escalada inflacionaria, terminó siendo otro acto delictivo de la cúpula sandinista al confiscar el dinero en manos ciudadanas, a la par que evidenciaba el carácter oportunista, pusilánime y megalómano de Daniel Ortega, quien filtró la realización de dicha operación, la que estaba programada para realizarse en 1985, con el propósito de retardar su realización y así ganar tiempo en su proyección como primer mandatario, cargo al que había sido “electo” en 1984.

Los Acuerdos de Sapoá en Marzo de 1988, constituyen otra contundente evidencia del carácter “negociador” del sandinismo, su indefectible apego al poder, su actitud criminal y su perniciosa presencia; la Operación Danto, una propagandística operación militar que se ufanó de haber llegado a territorio hondureño, donde se encontraban los campamentos de la Contra, se realizó mientras se consumaba la firma del Pacto de Sapoá, es decir, el cruel engaño sandinista a sus propias tropas, al hacerles creer que la guerra seguía en firme, mientras la cúpula sandinista alistaba la redacción de un conjunto de leyes que les garantizaba la posesión de importantes bienes económicos a su favor, además de diseñar una estrategia política que, independiente de los resultados electorales, los mantendría en una posición privilegiada en el espectro político.

El hundimiento del socialismo con la caída del Muro de Berlín, las crisis económicas que afectaron a toda América Latina, conocida como la década perdida, y el persistente y abierto apoyo del gobierno de Estados Unidos a la Contra, fueron algunos de los factores exógenos que sumieron al sandinismo en una profunda crisis, pero su evidente torpeza en el manejo económico y político a lo interno sellaron su implosión, la que derivó en una contundente derrota electoral frente a una multivariada fuerza política, que no tardó en pactar con el sandinismo a través del llamado Protocolo de Transición, acto que garantizó la reducción del Ejército Popular Sandinista (EPS), pasando de más de 100 mil hombres en1990 a sólo 13 mil hombres en 1992, dejando intacta la cúpula militar con grandes beneficios económicos y abandonando a su suerte a decenas de miles de oficiales y soldados que fueron dados de baja con la promesa de ser indemnizados con fondos que parcialmente serían obtenidos con la venta de helicópteros rusos de la Fuerza Aérea Sandinista al gobierno peruano, dicha transacción desveló el rol delincuencial del entonces Jefe del Ejército, Humberto Ortega, quien se embolsó unos 16 millones de dólares producto de la venta de los medios aéreos.

Nicaragua no puede caer nuevamente en la trampa de una componenda que preserve los privilegios de una élite política y económica parasitaria; los órganos de inteligencia deben estar al tanto del rechazo general a las intenciones de la dictadura y sus asociados, pero eso no será suficiente para que dichas agrupaciones punibles abandonen sus propósitos; la ciudadanía debe dar pasos firmes para actuar en consonancia y no seguir los consejos de la hechicera Circe, de taparse los oídos para no escuchar los cantos de sirena, ni tampoco hacer las de Ulises, de atarse al mástil para no caer en la trampa de la bella música; Nicaragua debe hacer lo pertinente y construir la unidad necesaria entre sus mejores hijos, que son la mayoría.

Ezequiel Molina

Enero 11, 2023.

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