Costa Rica, España y Estados Unidos se quedan cortos en aprobación de refugio a casi medio millón de nicaragüenses

Las denegaciones al estatus de protección internacional para los nicaragüenses que buscan refugio en Costa Rica y España, duplican las aprobaciones realizadas de 2018 a 2022, junto a estos países Estados Unidos se suma a enfrentar casi medio millón de solicitudes de refugio.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua ha provocado que centenares de personas hayan salido desde 2018 buscando refugio o protección internacional principalmente en tres países: Costa Rica, España y Estados Unidos, que desde ese año hasta la actualidad suman entre ellos más de 450 mil nicaragüenses. Aunque la cifra podría ser mayor considerando que miles prefieren no reportarse ante las autoridades. 

La avalancha de solicitudes de refugio o de asilo político principalmente en Costa Rica, España y Estados Unidos no cuenta con la urgencia o celeridad que se demanda la aprobación de un estatus oficial. “Es poca y lenta” considera la abogada de inmigración Patricia Medina, radicada en la ciudad de México.

“Este deficiente nivel de reacción de estos países tiene que ver con que la migración nicaragüense choca con otras olas migratorias, entre ellas la de Venezuela, países árabes y ahora de Ucrania. Pero es claro que no están trabajando en función de dar respuestas rápidas”, sostiene la especialista Medina, de raíces nicaragüenses. 

Entre Costa Rica y España, por ejemplo, de 2018 a finales de 2022 aprobaron el estatus oficial de refugiado sólo a 6,374 nicaragüenses. Mientras que entre ambos países le han denegado la condición de persona refugiada o asilada a unos 12,263 nicaragüenses. Lo que indica que estas naciones deniegan más el estatus que lo que aprueban. 

Variaciones en el caso de Estados Unidos

La cifra de aprobaciones y denegaciones en el caso de Estados Unidos es difícil de definir. Sin embargo, en el año fiscal de 2020 el porcentaje de aprobación de asilo para los nicaragüenses fue de un 36% de todas las solicitudes de ese año, según un informe de la Universidad de Syracuse en Nueva York.

Mientras que la cifra de solicitudes de asilo aprobadas en el año fiscal 2022 es la más alta registrada en la historia de las cortes migratorias estadounidenses con 23.686, de acuerdo con datos de la Universidad de Syracuse. 

Entre esa cantidad de personas de todo el mundo que lograron el beneficio de su estatus oficial en 2022 en Estados Unidos se encuentra el activista y excarcelado político nicaragüense Ulises Rivas, originario de Santo Domingo, Chontales, quien cuenta parte de su historia.

Huir por temor a ser asesinado 

Ulises Rivas

La decisión más difícil que tomó Ulises antes de exiliarse buscando asilo político en Estados Unidos fue el tener que dejar en prisión a su hermano Lázaro Rivas, aunque no estaba en sus manos el poder liberarlo. Lázaro actualmente lleva dos años y medio detenido en las cárceles de la dictadura. Pero el asedio, la intimidación y amenazas de secuestro eran cada vez mayor, al punto que temía que lo mataran. El 19 de mayo de 2021 finalmente logró salir por punto ciego de Nicaragua.

En ocho días el activista cruzó parte de Nicaragua, Honduras, Guatemala y México para llegar a la frontera de Estados Unidos, donde se entregó en Reynosa, estado de Tamaulipas. El viaje, aunque rápido, no fue nada fácil. Sobre todo, cuando tuvo que cruzar el Río Bravo. Para este viaje, el joven tuvo que buscar a como pudo los 6,000 dólares para el pago del coyote que lo cruzó hasta llegar a entregarse a la patrulla fronteriza. 

Luego de entregarse a las autoridades estadounidenses, estuvo tres meses en centros de detención, desde donde comenzó los trámites de solicitud de asilo. Después que lo liberaron luchó junto con sus abogados en las cortes de inmigración durante 16 meses, hasta que el 3 de noviembre de 2022 le otorgaron oficialmente el estatus de asilado político. «Yo me sentí muy feliz en ese momento, principalmente al recordar todo lo que he sufrido», dice. 

Ulises cuenta desde su vivienda en Illinois, Chicago, que la aprobación del asilo le ha abierto muchas puertas. Mientras a la distancia sigue apoyando y demandando la libertad de su hermano Lázaro, quien permanece al igual que unas 230 personas presas políticas injustamente bajo la bota del régimen de Daniel Ortega. «Para mí, lo más difícil en Estados Unidos fue iniciar una nueva vida y tener que aprender un idioma que no es el mío», comenta.

Un 10% de la población se ha ido de Nicaragua

Datos de la Patrulla Fronteriza revelan que solo en 2022 más de 180.000 nicaragüenses cruzaron a Estados Unidos. Lo que representa unas 60 veces más que los que entraron durante el mismo período en 2020.

Solo en el mes de noviembre del año pasado, más de 34.000 nicaragüenses se entregaron a las autoridades de inmigración estadounidense. Hace unos cinco años la cifra anual era de poco más de 1000. Lo que demuestra la gravedad de la ola migratoria provocada por la dictadura. 

En general, las decisiones de las cortes migratorias sobre solicitudes de asilo, incluyendo los casos otorgados y los negados, en el año fiscal 2022 superaron por más del doble las del año anterior, al pasar de 24.810 en 2021 a 51.607 el año anterior. 

El prestigioso diario estadounidense The New York Times señaló recientemente en un artículo periodístico que el flujo migratorio bajo el régimen de Ortega «ha provocado que alrededor del 10% de la población de Nicaragua haya abandonado el país en los últimos cuatro años». 

España niega más de lo que aprueba

A España han llegado más de 16.744 nicaragüenses solicitando asilo desde 2018 hasta 2022. De esa cantidad, las autoridades migratorias españolas han aprobado el estatus oficial de asilo político a 2.194 nicaragüenses y se la ha denegado a otros 7.183. 

Los datos de la Oficina de Asilo y Refugio (OAR) del Ministerio del Interior de España muestran un balance desesperanzador para las personas nicaragüenses solicitantes de asilo, ya que 7 de cada 10 reciben una resolución desfavorable a su petición. 

La migración nicaragüense se ha disparado en el último año ante la agobiante carestía de la vida, la falta de trabajo y el cierre de organizaciones de sociedad civil, que ante la ausencia estatal proveían apoyo a las comunidades más alejadas del país.

Costa Rica, el mayor receptor de nicaragüenses 

La Dirección General de Migración y Extranjería tica registra que desde 2018 hasta la actualidad ha recibido 222.056 solicitudes de refugio, de las cuales el 96% provienen de nicaragüenses, cubanos y venezolanos. De esa gran cantidad de casos, 172.689 se encuentran aún pendientes de resolver. 

La institución migratoria ha detectado, según el presidente costarricense Rodrigo Chaves, que entre un 80% a un 90% de las personas que solicitan refugio no califican dentro de la definición de esta protección internacional. 

Las autoridades migratorias de Costa Rica también han manifestado que esta ola de personas ha sobrepasado sus capacidades, por lo que el nivel de respuestas no ha sido ágil. 

Y es que unos 4,180 nicaragüenses son los que de 2018 hasta 2022 han recibido el estatus oficial de refugiado. Mientras que 5,080 personas fueron denegadas de recibir el estatus de protección internacional. 

Los nicaragüenses, de acuerdo al análisis de distintos sociólogos, se movilizan principalmente con destino a Costa Rica por la cercanía y porque el gasto es menor comparado con viajar a naciones más desarrolladas como España y Estados Unidos. 

Cinco años para esperar una respuesta 

Julio López

Julio López, periodista nicaragüense, es uno de los que ha logrado una resolución favorable a su petición de refugio tras sufrir persecución política y orden de retención migratoria por parte del régimen sandinista, según relata. 

El 23 de junio de 2021, Julio llegó a Costa Rica luego de salir de Nicaragua buscando resguardar su vida de la persecución dictatorial. Casi un mes después, el 19 de julio de ese año, solicitó su refugio ante la Dirección de Migración y Extranjería costarricense. 

Julio López, director del medio Onda Local, forma parte de un grupo de más de 100 periodistas perseguidos que han llegado desde 2018 a Costa Rica para evitar el asedio, la detención o el asesinato que forma parte de la represión de la dictadura nicaragüense a las voces críticas. Una situación considerada como «sumamente grave y preocupante» por la comunidad internacional.

La sorpresa de Julio cuando solicitó el refugio fue que su cita para la entrevista de elegibilidad se la dieron para el 4 de diciembre del año 2026. Aunque le dieron un carné de solicitante de refugio, debía esperar cinco años para que le pudieran dar una respuesta oficial a su solicitud migratoria. «Eso para mí era algo complejo porque era mucho tiempo», dice. 

La preocupación de Julio cuando escuchó el tiempo de su cita de elegibilidad era aún mayor porque no tenía pasaporte y su trabajo requería viajes ocasionales. «Estaba sin documento para poder salir de Costa Rica. Ese tiempo prácticamente me obligaba a permanecer en Costa Rica, porque no tenía otra opción», comenta el periodista.

Una oportunidad en el camino

En la búsqueda de cómo lograr que se le agilizara el refugio, Julio pidió asesoría en El Servicio Jesuita para Migrantes, quienes lo evaluaron para ver si era elegible para presentar una solicitud de adelanto de entrevista de elegibilidad. Posteriormente, ingresaron una notificación en la Unidad de Refugio para el adelanto. Y lo lograron. La entrevista y presentación de evidencias fue en julio de 2022. Tres meses después, el 6 de octubre, le informaron que su estatus había sido aprobado.

«Me siento muy afortunado de haber obtenido la resolución prácticamente a un año y medio de que inicié el proceso, porque conozco casos de colegas y de otras personas nicaragüenses que llevan hasta tres años esperando una respuesta de Migración», sostiene. 

Tras la aprobación oficial de su refugio, dice que se siente contento porque tiene un mejor estatus migratorio. «Con el carnet de solicitante de refugio, incluso contratar un servicio de internet es bien difícil. Hay un montón de empresas que rechazan ese documento. Únicamente te aceptan pasaporte, Dimex o una cédula de residencia», relata.

Perseguido por su trabajo

Julio iba viajando en bus hacia Costa Rica de forma legal en el año 2021. Cuando llegó a Migración nicaragüense, no lo dejaron pasar y le indicaron que tenía una orden de restricción migratoria y que no podía salir de Nicaragua. Paralelo a eso le llegó una cita de la Fiscalía a la casa de su mamá, para entrevistarlo en el caso de la Fundación Violeta Barrios.

«Yo venía viajando el 22 de junio exactamente y el día 21 habían arrestado a Miguel Mora y a Miguel Mendoza, entonces ya había un indicio claro de que venían contra los periodistas y, evidentemente, muchas personas que iban a la Fiscalía salían amenazadas con ser encarceladas o detenidas, luego de salir de la citatoria», recuerda. 

El periodista narra que «la mayoría de las personas que asistieron a la entrevista de la Fiscalía, a los pocos días tuvieron que exiliarse debido a las amenazas que recibían. Eso fue como el hecho detonante para decidir solicitar refugio en Costa Rica, pero yo desde antes venía teniendo una serie de agresiones, de vigilancia policial». 

«Ya en los últimos días estaba en una casa de seguridad en Nicaragua, había empezado a notar que la vigilancia policial en torno a la oficina era cada vez más frecuente y teníamos alerta de personas vecinas que policías y personas de civil pasaban tomando fotos a la oficina de Onda Local en diferentes momentos del día. Entonces ya era una señal de que había que proteger la integridad personal y la libertad. Tuve que salir», cuenta, aún con nostalgia. 

Al ritmo actual, Costa Rica tardará 10 años en resolver todas las solicitudes de asilo, dijo a The New York Times la directora general de Migración y Extranjería de Costa Rica, Marlen Luna.

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