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Disidentes sandinistas condenan respaldo de diputados mexicanos al régimen de Ortega y Murillo

La excomandante Mónica Baltodano, despojada de su nacionalidad y bienes por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, criticó duramente la creación del Grupo de Amistad México-Nicaragua en la Cámara de Diputados mexicana, calificándolo como un “aval a un régimen autocrático y dictatorial que ha perpetrado cientos de crímenes de lesa humanidad”.

Baltodano, exiliada en Costa Rica, consideró que los legisladores que integran el grupo —entre ellos diputados del PT, Morena, PRI y PAN— “o desconocen la realidad de mi país o deliberadamente quisieron darle un espaldarazo a una dictadura cruel y criminal”, responsable de perseguir a históricos comandantes sandinistas como Dora María Téllez, Henry Ruiz, Hugo Torres y Humberto Ortega, este último fallecido en 2024 bajo prisión domiciliaria.

También la escritora Gioconda Belli, expresó su “tristeza” ante la postura de los legisladores y del gobierno mexicano, que “se niegan a reconocer el daño que le hacen a la izquierda y a la causa del progreso estas derivaciones autoritarias inaceptables”.

Durante el acto de instalación del grupo, el pasado 7 de octubre, se gritaron “¡Vivas al comandante Daniel y a la compañera Rosario!”, en presencia del embajador nicaragüense en México, Juan Carlos Gutiérrez Madrigal, quien exaltó “los logros” del gobierno Ortega-Murillo y afirmó que “el 85.1% de los nicaragüenses aprueban su gestión”.

Baltodano desmintió esas cifras, señalando que provienen de encuestas “compradas” y que en realidad el apoyo popular al régimen “no llega ni al 15%”.

El exdiputado opositor Enrique Sáenz calificó como “irresponsables o cómplices” a los diputados mexicanos:

Si tomaron la decisión sin conocer la información sobre las atrocidades de la dictadura, son irresponsables. Y si la conocían, son cómplices de una de las dictaduras más desacreditadas del mundo”, dijo.

El Grupo de Expertos de Naciones Unidas para Nicaragua ha documentado que las órdenes de represión durante las protestas de 2018 provinieron directamente de Ortega y Murillo, y que el objetivo fue “matar a los manifestantes”, no dispersarlos.

Pese a este contexto, el presidente del grupo de amistad, el diputado petista Pedro Vázquez González, afirmó que “la defensa de los derechos humanos es pilar de la política exterior mexicana” y que “no hay autodeterminación posible donde se silencien las voces o se persiga al disidente”.

Paradójicamente, esas palabras se pronunciaron en el mismo acto en que se aclamó a Ortega y Murillo.

La excomandante Dora María Téllez, quien pasó 605 días encarcelada en aislamiento total antes de ser desterrada a México en 2023, recordó que el proyecto de Ortega “no es de izquierda, sino una dictadura dinástica sin ideología”.

Entre los integrantes del grupo binacional figuran Pedro Vázquez González, Fernando García y Jesús Roberto Corral (PT), Magdalena Rosales, Ariadna Barrera y María Damari Silva (Morena), y el panista César Augusto Verástegui.

En contraste, el diputado de Movimiento Ciudadano Juan Ignacio Zavala Gutiérrez rechazó participar, argumentando que integrarlo sería “legitimar un régimen violador de derechos humanos”.

Días antes de la instalación del grupo, 76 víctimas de la dictadura nicaragüense —exiliados, excomandantes y ex presos políticos— enviaron una carta al Congreso mexicano pidiendo desistir del acto.

El diputado Vázquez González afirmó que “nunca recibió la misiva”.

*Con información de Proceso MX