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Ante la prohibición del desgobierno sandinista de la entrada de la Biblia a Nicaragua

P. Benito Martínez | 17 diciembre 2025

La dictadura se ha quitado totalmente la máscara con la que pretendía engañar a todos.

Atrás quedan los días en que se escudaban tras la religión, tomándose los templos de la Iglesia, porque bien sabían que ahí eran intocables por la Guardia asesina de los Somoza.    

Atrás quedaron los sacerdotes que ingenuamente los acompañaron, como ministros de cultura, embajadores, etc…. tontos útiles del terrorismo  internacional.  

 Atrás quedaron aquellas comuniones sacrílegas que Obando y Bravo les dio, a los ahora «copresidentes», sabiendo que no se puede dar la Sagrada Comunión a los amancebados ni a los que viven en  concubinato público, solo para aparentar  ser una pareja cristiana, decente y de buenas costumbres, cuando bien  sabían los tres que no les estaba permitido, no solo por su situación irregular,  sino por lo que los dos ya sabían sobre Zoilamérica Narváez.

Atrás quedó el teatro de los rotonderos que por 100 Córdobas al día, se prestaron y otros obligadamente, a sus rezos farisaicos en las plazas y rotondas, «para que los viera la gente» y creyeran que Estados Unidos estaba en contra de la fe de un pueblo y gobierno cristianos.

Atrás quedaron los pseudo pastores evangélicos que despotricaron contra la oposición y se pusieron en las manos, como serviles, de los que detrás, tenían los hilos de las marionetas.  

Atrás quedó el sacrificio de tantos jóvenes inocentes, católicos, llenos de fervor patriótico, que ofrendaron sus vidas, creyendo que apoyaban a gente honesta, como la Pilar Gutiérrez y Oscar Mejía Vargas,  entre tantos miles de jóvenes.

Atrás quedó la vulgar manipulación que hicieron al querer congraciarse con la Iglesia al ponerle a la Avenida y Plaza Juan Pablo  II, y ahora quitárselos.

Atrás quedó aquel remedo de iglesia política, la tristemente célebre Iglesia popular.

Al ver el verdadero rostro de estos enemigos de Dios y de su Iglesia, me pregunto: que les dirá la conciencia a algunos pocos sacerdotes y algún Obispo en vergonzoso y descarado contubernio con la dictadura?

Hoy ahí los tenemos, tal cual son: terroristas, enemigos de Dios de Nicaragua y de su Iglesia.  Ya como lo que realmente son: verdugos trasnochados de los cristianos, payasos, reyezuelos de opereta barata, ridículos, ignorantes, que creen que con prohibir las prácticas religiosas van a terminar con la Iglesia.  Ignorantes: lo que no pudo hacer el Imperio romano, lo que no pudo hacer el Imperio napoleónico; lo que no pudo hacer Hitler; lo que no pudo hacer la Unión Soviética, enviando a asesinar a Juan Pablo II; lo que no pudo hacer el criminal Fidel y sus cómplices, lo pretenden hacer ustedes????

Tienen razón al prohibir la Biblia en Nicaragua, porque  el libro más revolucionario, no es El Capital, ni tantos otros tratados de política y economía sesgados sino la Biblia, donde María Santísima, «La Purísima»,  les dice lo que les espera:  «DIO UN GOLPE CON TODO SU PODER: DESHIZO A LOS SOBERBIOS Y SUS PLANES, DERRIBÓ A LOS PODEROSOS DE SUS TRONOS Y EXALTÓ A LOS HUMILDES, COLMÓ DE BIENES A LOS HAMBRIENTOS Y DESPIDIÓ A LOS RICOS CON LAS MANOS VACÍAS» (Lc 1, 51-52).

Dan risa… miopes, mediocres en todos los sentidos,  ridículos, estrafalarios payasos de la historia;  gocen sus últimos 5 minutos de fama, que detrás de Venezuela van ustedes, y Cristo y su Iglesia, veremos pasar sus cadáveres hacia el cementerio, de donde nunca saldrán.

CRISTO AYER, CRISTO HOY Y CRISTO SIEMPRE. SOLO A ÉL LA GLORIA, EL PODER Y EL IMPERIO, POR LOS SIGLOS DE LOS SIGLOS.

Amén.