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Exilio nicaragüense rinde homenaje a Rubén Darío en Costa Rica

A 110 años del tránsito a la inmortalidad de Rubén Darío, el poeta que dio a Hispanoamérica una voz propia en la literatura universal, la Asamblea Legislativa de Costa Rica abrió sus puertas al exilio nicaragüense para rendirle un homenaje cargado de memoria, identidad y resistencia cultural.

El acto se realizó la noche del 5 de febrero de 2026 en el Salón de Jefes de Estado, Presidentes y Presidenta, uno de los espacios más emblemáticos del primer poder del Estado costarricense. Allí, entre poemas, ofrendas florales y reflexiones, Darío volvió a convocar a su pueblo, esta vez lejos de Nicaragua, pero profundamente arraigado en la conciencia colectiva de quienes hoy viven desterrados.

La actividad fue organizada por la Asociación Intercultural de Derechos Humanos (ASIDEHU), el Centro Nicaragüense de Educación y Formación Abierta (CENIEF) y Universidad Paulo Freire (UPF), el despacho de la diputada costarricense Priscilla Vindas Salazar y la Asamblea Legislativa de Costa Rica.

El homenaje, titulado 110 años del tránsito a la inmortalidad, incluyó un recital poético abierto, en el que varios asistentes tomaron la palabra para leer versos del autor de Azul…, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza, reafirmando que Darío no pertenece solo a los libros, sino a la voz viva de su gente.

Darío, más allá del poeta

El catedrático nicaragüense Adrián Meza subrayó que la vigencia de Rubén Darío trasciende su obra literaria y se inscribe en la construcción de una identidad continental.

Darío trascendió de su época, trascendió de Nicaragua y sobre todo le dio a América una carta de identidad particular. Eso garantizó su inmortalidad, no solo por su aporte a la literatura, sino por su aporte a una identidad cultural que contribuyó de manera significativa a construir Hispanoamérica”, afirmó.

Meza recordó además que Darío no fue únicamente poeta, sino periodista, pensador social y diplomático, con una postura clara frente al poder y el abuso.

Si leemos A Roosevelt y otros textos, entendemos que Darío tenía una posición frente al imperio naciente, frente al abuso y frente a la negación de derechos. De ahí es fácil deducir dónde estaría Darío en la Nicaragua de 2026”, señaló.

Un homenaje nacido de la nostalgia del exilio

Para Jhoswel Martínez, presidente de ASIDEHU, el homenaje nació de una necesidad íntima y colectiva: no perder el vínculo con la historia en medio del destierro.

Los nicaragüenses en el exilio tenemos una necesidad de recordar nuestra historia y conectar con nuestras raíces. No estamos en Nicaragua y duele no poder celebrar con nuestras familias fechas icónicas como las fiestas darianas”, explicó.

Martínez indicó que el recital pensado como un encuentro íntimo fue creciendo, tocando puertas, hasta llegar a la Asamblea Legislativa.

Llegamos aquí desde una necesidad nostálgica, pero hoy lo honramos como se merece. No es cualquier fecha: son 110 años de la inmortalidad de una figura fundamental para el mundo de habla hispana”, dijo.

El simbolismo de la Asamblea Legislativa

Celebrar a Rubén Darío en la sede del Poder Legislativo costarricense tuvo un peso político y cultural que los organizadores no pasaron por alto.

Que esta actividad se realice en la Asamblea Legislativa significa que Costa Rica reconoce la importancia de Rubén Darío. No es solo nuestra percepción como nicaragüenses; es un reconocimiento institucional a un poeta insigne que sigue siendo universal”, afirmó Martínez.

Costa Rica, país que hoy acoge a decenas de miles de nicaragüenses exiliados, se convirtió así en escenario de un homenaje que también fue un acto de afirmación colectiva.

Darío y los derechos humanos

La defensora de derechos humanos nicaragüense Ludely Aburto, exiliada en Costa Rica, vinculó el legado de Darío con los desafíos actuales de Nicaragua.

Darío es un orgullo nacional. Es el padre del modernismo, un poeta que cambió la lengua española. Pero también es un reto: que su legado prevalezca y que estos homenajes puedan hacerse algún día en nuestro país”, expresó.

Aburto fue más allá y afirmó que la voz crítica de Darío tendría hoy una posición clara frente a la represión.

Si Rubén Darío estuviera vivo, estaría cuestionando a esa dictadura oprobiosa que lacera la vida de miles de nicaragüenses, que nos mantiene en el exilio y convierte a Nicaragua en una gran cárcel”, sostuvo.

A 110 años de su muerte, la palabra de Rubén Darío continúa desafiando fronteras, recordando que la cultura es también una forma de resistencia y que, mientras haya quien lea sus versos, Darío seguirá viviendo en la voz de su pueblo.