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Ortega llama “basura” a Taiwán, refuerza alianza con China y reaviva su discurso contra EE.UU.

El dictador nicaragüense Daniel Ortega lanzó este lunes fuertes ataques contra Taiwán, a la que calificó de “basura” y acusó de haber “usurpado” durante décadas la representación diplomática de la República Popular China en Nicaragua.

Sus declaraciones se dieron durante el acto de entrega de 180 autobuses chinos marca Yutong a cooperativas de transporte en Managua, en presencia del embajador chino Qu Yuhui y funcionarios del régimen.

La misión diplomática que había en nombre de Taiwán usurpaba porque los taiwaneses son chinos y deberían sentirse orgullosos de que son chinos y no basura taiwanesa”, afirmó en plaza pública.

China como aliado estratégico

En su discurso, Ortega exaltó la relación con Beijing y aseguró que China ha enviado a Nicaragua 2.280 buses y microbuses para fortalecer el transporte colectivo nacional.

Presentó la cooperación como “generosa” y “sin condiciones”, en contraste con lo que suele calificar como injerencias de otras potencias.

Agradeció también al presidente chino Xi Jinping y describió la relación bilateral como una “hermandad” entre el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y el Partido Comunista Chino.

Nicaragua rompió relaciones con Taiwán en diciembre de 2021 para restablecer vínculos diplomáticos con la República Popular China, una decisión que puso fin a tres décadas de cooperación con Taipéi.

El contraste con la cooperación taiwanesa

Durante los años en que mantuvo relaciones diplomáticas con Nicaragua —incluidos 15 años bajo el propio régimen de Ortega— Taiwán otorgó más de 200 millones de dólares en asistencia técnica, especialmente en programas agrícolas como Hambre Cero y el Bono Productivo.

Además, financió proyectos de infraestructura por más de 150 millones de dólares, entre ellos la donación de 30 millones para la construcción del estadio nacional de béisbol en 2013. También apoyó programas de salud, microcrédito y becas para jóvenes nicaragüenses.

Pese a ello, Ortega justificó el rompimiento con ofensas y reiteró que la presencia diplomática taiwanesa en Nicaragua fue ilegítima desde los años noventa.

Ataque a Estados Unidos

Como es habitual en sus intervenciones, el dictador vinculó el tema con su narrativa histórica sobre Estados Unidos. Recordó el conflicto de los años ochenta y acusó al entonces presidente Ronald Reagan de haber declarado la guerra al régimen sandinista tras el triunfo de la Revolución de 1979.

Según Ortega, en las elecciones de 1990 la población votó bajo presión externa. Afirmó que la victoria de Violeta Barrios de Chamorro respondió al “terror” promovido por Washington, omitiendo la crisis económica y el desgaste político que enfrentaba el país en ese momento.

También señaló que fue durante el gobierno de Barrios cuando Nicaragua rompió relaciones con la República Popular China para establecer vínculos con Taiwán, decisión que atribuyó a presiones estadounidenses.