Para Tininiska Rivera, hija del fallecido líder indígena y fundador de YATAMA, Brooklyn Rivera, la muerte de su padre bajo custodia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no representa una demostración de fortaleza política, sino una señal de la fragilidad de una dictadura que recurrió al aislamiento, el ocultamiento y la represión contra una de las figuras más emblemáticas de la Costa Caribe nicaragüense.
Desde el exilio en Costa Rica, donde participó en una ceremonia religiosa para honrar la memoria de su padre, Tininiska que el régimen mantuvo a Brooklyn Rivera incomunicado durante más de dos años, le negó el contacto con su familia y ocultó información sobre su estado de salud hasta el momento de su muerte.

También acusó al régimen de impedir que la familia recuperara el cuerpo para realizar una autopsia independiente.
La dirigente miskita sostuvo que la negativa a entregar los restos de su padre buscaba evitar que se conocieran las condiciones en las que permaneció encarcelado y las posibles secuelas de los presuntos malos tratos sufridos durante su detención.
En una entrevista con AFP, relató además la persecución que enfrenta su familia y las dificultades que han vivido desde la captura de Brooklyn Rivera en septiembre de 2023.
Pregunta: ¿Desde cuándo está exiliada?
Respuesta: Me exilié diez días después de la detención de mi padre, el 29 de septiembre de 2023, porque me despidieron del trabajo, me cancelaron las cuentas bancarias y ya no tenía más que hacer en Nicaragua. Tenía la presión del gobierno por haber hecho algunas declaraciones.
P: ¿Cuál es la situación de la familia?
R: Dos de mis hermanos se fueron a Estados Unidos también en 2023. El otro, que estaba en Managua, está siendo perseguido por el gobierno. No hemos podido tener comunicación con él, pero sabemos que fueron dos patrullas a la casa de mi papá para detenerlo.
P: ¿El gobierno les consultó la decisión de sepultar a su padre?
R: Fue una decisión arbitraria. No sabíamos de esa misa que iban a hacer y tampoco del entierro. Cuando mi familia supo que mi padre había fallecido viajó a Managua, tuvieron contacto con dos personas del gobierno, pero les negaron la entrega del cuerpo. Pretendían decirnos que iba a quedar guardado (…) y después de un año nos lo iban a entregar.
P: ¿Por qué cree que el gobierno no entregó el cuerpo?
R: Mi padre era alguien con mucho liderazgo y el gobierno sabe que lo que hizo tiene consecuencias negativas en la costa Caribe (de donde son los miskitos).
No querían entregarnos el cuerpo porque mi papá sufrió tortura, tratos inhumanos, degradantes (…) y sabían que íbamos a hacer una autopsia independiente.
P: ¿Desde cuándo no lo veía?
R: Desde la detención, cuando denunciamos su desaparición forzada.
P: ¿Y su abogado?
R: En Nicaragua no se le permite abogado a ningún preso político. Quien pretenda llevar un caso puede perder su carné (licencia). Entre los desaparecidos forzados hay abogados.
P: ¿Cómo estaba la salud de su padre antes de ser detenido?
R: Salió caminando de su casa, esposado, pero se miraba bien. Hacía ejercicio todos los días, comía en casa. Estaba sano con algunas enfermedades. En la última foto (antes de ser encarcelado) se ve entero.
P: ¿Por qué lo detienen?
R: En el foro permanente de la ONU sobre cuestiones indígenas en Nueva York (abril de 2023) él hizo una denuncia contra el gobierno por las violaciones a los derechos de las comunidades indígenas, las muertes, la invasión de tierras.
Cuando quiso regresar a Nicaragua la aerolínea le informó que estaba en una lista negra del gobierno y no podría ingresar. Entonces entró por Honduras y se quedó cinco meses en la clandestinidad y al final lo detuvieron en Bilwi.
P: No hubo cargos públicos. ¿De qué lo acusaban?
R: En el examen periódico (sobre derechos humanos) en Naciones Unidas, Nicaragua contestó que lo acusaban de traición a la patria, menoscabo a la integridad nacional, propagación de noticias falsas.
P: ¿Llevarán el caso a la justicia internacional?
R: Ahorita estoy enfocada en la libertad de mis familiares, pero sí estamos pensando en una futura demanda contra el Estado. Tenemos presos a mi tía, mi sobrino, mi primo, la esposa de mi primo y dos colaboradores de mi padre.
P: ¿Por qué cree que el gobierno actuó así?
R: Ellos ven como un trofeo haber hecho esto. Mostrar las fotos de mi padre en una cama prueba que no les importa cómo los perciben afuera, sino demostrar su fuerza dentro de Nicaragua.
Pero se están mostrando muy débiles ante la comunidad internacional, porque sus organizaciones los han acusado de tratos inhumanos, tortura. Ha habido mucha solidaridad internacional.
P: ¿Insistirá en reclamar el cuerpo?
R: Cuando tenía 15 años, encima de la tumba de mi abuela, mi padre me hizo jurarle que él descansaría a su lado. Esa promesa se mantiene y la tengo que cumplir pase lo que pase.
