Johnny Rodríguez Oporta, un pescador nicaragüense de 31 años, sobrevivió más de 36 horas en altamar aferrado a una panga volcada frente a las costas de Guanacaste, Costa Rica, en una historia de supervivencia que su familia atribuye a la fe y a la resistencia física.
Rodríguez Oporta desapareció luego de que una fuerte ola volcara la embarcación en la que viajaba junto a otros pescadores cerca de Playa Negra, en Santa Cruz, Guanacaste. Mientras varios ocupantes lograron llegar a tierra nadando, el nicaragüense quedó a la deriva en medio del océano.
Durante un día y medio enfrentó el fuerte oleaje, la exposición constante al sol, la deshidratación y múltiples golpes provocados por el accidente marítimo. Su única posibilidad de mantenerse con vida fue permanecer aferrado a la embarcación volcada, que utilizó como flotador mientras era arrastrado mar adentro.
Su esposa, Aracelly Hernández, relató a medios costarricenses que nunca perdió la esperanza de encontrarlo con vida.
“Fue un milagro completamente. Yo tenía fe. Yo decía que Dios lo iba a guardar y que le daría fuerza para que pudiera seguir nadando”, expresó.
Según contó la familia, Johnny logró mantenerse consciente durante largas horas pese al agotamiento extremo. En algunos momentos se refugiaba debajo de la panga para protegerse de los golpes de las olas, aunque terminó tragando agua de mar y sufriendo severa deshidratación.
Hernández relató que su esposo llegó incluso a contemplar la posibilidad de lanzarse a nadar si el rescate no aparecía.
“Dijo que si no llegaban por él ya pensaba tirarse a nadar, aunque sabía que estaba muy lejos de la costa”, contó.
El momento más difícil ocurrió cuando la sed comenzó a afectarlo gravemente. De acuerdo con el relato de su esposa, el pescador sufría quemaduras por el sol, dolor en los ojos y una fuerte sensación de agotamiento.
Sin embargo, aseguró que encontró fuerzas en la oración.
“Se puso de rodillas sobre la panga y le pidió a Dios que le mandara una lancha para rescatarlo. Poco después vio una embarcación acercándose”, narró Hernández.

Finalmente, otros pescadores que participaban en las labores de búsqueda lograron localizarlo con vida. Al momento del rescate presentaba deshidratación severa, quemaduras solares y golpes en varias partes del cuerpo, pero se encontraba consciente y estable.
Las imágenes difundidas tras el rescate muestran al nicaragüense emocionado y entre lágrimas al ver acercarse a quienes finalmente lo sacarían del mar.
Mientras tanto, las autoridades costarricenses continúan la búsqueda de otras personas reportadas como desaparecidas tras el accidente marítimo ocurrido frente a las costas de Guanacaste.
