Por Melisa Guerrero
Desde hace décadas, el 8 de marzo se ha consolidado como una fecha clave en la lucha por los derechos de las mujeres. A nivel mundial, este día conmemora las demandas de justicia e igualdad de género impulsadas por movimientos feministas desde inicios del siglo XX. En Nicaragua y Costa Rica, la historia de estas luchas ha estado marcada por la resistencia ante contextos políticos adversos, la organización autónoma de mujeres y la demanda constante de garantías para vivir libres de violencia.
Este 8M de 2025, San José se convirtió en el epicentro de una multitudinaria movilización que convocó a cientos de mujeres, incluyendo nicaragüenses, costarricenses y otras nacionalidades, en una demostración de sororidad y resistencia. La cita estaba programada para la 1:00 p. m. en el Parque Central de San José; sin embargo, la marcha comenzó después de las 3:00 p. m., una situación común en este tipo de manifestaciones masivas.

A pesar de que el bloque nicaragüense no tuvo la misma fuerza que en años anteriores, su presencia fue significativa dentro del extenso contingente que recorrió las calles de la capital costarricense. La creatividad se hizo notar en los rótulos y pancartas que portaban las manifestantes, con mensajes que denunciaban la violencia machista, la precarización laboral y la falta de acceso a derechos básicos para mujeres y disidencias. Además, un grupo acompañó la marcha con tambores, añadiendo un componente de energía y protesta rítmica a la jornada.
Finalizada la marcha, que concluyó en la Plaza de la Democracia, algunas agrupaciones feministas invitaron a las asistentes a continuar la jornada en el Centro Cultural de España, donde un grupo de mujeres músicas presentó un repertorio de canciones con temáticas feministas y medioambientales.
El 9 de marzo, diferentes colectivos organizaron reuniones y encuentros para reflexionar sobre las experiencias del 8M, compartir aprendizajes y fortalecer las redes de apoyo entre mujeres y movimientos sociales. Estas reuniones permitieron un espacio de diálogo y construcción colectiva, reafirmando el compromiso de seguir luchando por una sociedad más justa e igualitaria.

El 8M en San José reafirmó que la lucha por los derechos de las mujeres trasciende fronteras y continúa siendo un movimiento en crecimiento dentro de Costa Rica y la región. La presencia de diversas nacionalidades, la creatividad en las consignas y el espíritu combativo de la jornada demostraron que la exigencia de igualdad sigue vigente y con una fuerza imparable.
