Los excarcelados políticos Yaritzha Mairena, representante de la Unión de Presos Políticos de Nicaragua (UPPN); y el profesor Gabriel Putoy, miembro del Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (GREX), expusieron a La Mesa Redonda, la difícil y alarmante realidad que enfrentan los prisioneros políticos en Nicaragua, quienes son objeto de abusos, torturas y desapariciones forzadas por parte del régimen de Ortega-Murillo.
Según Yaritzha Mairena, actualmente hay alrededor de 50 prisioneros políticos en Nicaragua, cifra que se ha mantenido estable desde la excarcelación de 135 presos en septiembre de 2024. Sin embargo, lo más alarmante es que entre esos 50, 14 personas continúan desaparecidas.
“14 de las personas que se encuentran presas políticas en este momento están desaparecidas, no se sabe absolutamente nada de su paradero y no se le ha dado información a su familia. Entre estos casos hay que mencionar a Brooklyn Rivera que sigue desaparecido por más de un año, también Eddie González que nos preocupa también su condición de salud precisamente porque fue herido durante su detención”, declaró Mairena.
Además, mencionó el caso de la empresaria Evelyn Matus, quien ha sido beneficiaria de medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), pero sigue desaparecida sin respuestas del régimen.
Mairena también alerta sobre el incremento de las condiciones de tortura a las que están sometidos los prisioneros políticos, no solo en términos físicos, sino también psicológicos.
La represión incluye aislamiento en celdas de máxima seguridad y tortura psicológica constante. “Es sumamente importante mencionar también que mantienen a los presos políticos en una gran zozobra y que los familiares muchas veces también viven este sufrimiento”, explicó Mairena.
Gabriel Putoy: La resistencia ante la indiferencia internacional
Por su parte, el Profesor Gabriel Putoy abordó el tema desde la perspectiva del Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (GREX), donde destaca que, aunque existe un listado oficial de 47 prisioneros políticos, hay muchos más que no figuran en el registro público, debido al temor de represalias por parte de las familias.
Putoy subraya que de esas 47 personas, cinco son mujeres, un grupo particularmente vulnerable en este contexto.
A pesar de la difícil situación, Putoy destaca que las medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos han sido un paso importante. Putoy, afirmó que el caso de Evelyn Matus es especialmente crítico debido a su deterioro psicológico.
El docente también menciona el subregistro que afecta a las comunidades mayagnas en la Costa Caribe, de donde se tiene conocimiento de al menos 22 personas que siguen detenidas, pero que las familias temen denunciar por razones de seguridad.
La información escasa sobre estos casos subraya la gravedad de la situación, que va más allá de la simple detención de opositores.
“Es una crueldad lo que están haciendo con los presos políticos, sobre todo el caso de Eliseo Castro, sumamente cruel lo que hace la dictadura de Ortega y Murillo el caso de Eddie González, Eddy Meléndez que tiene mal de Parkinson”, precisó.
Putoy también se refiere a casos específicos, como el de Carlos Vanegas, quien está detenido sin acusación formal, y Marvin Vargas, quien fue condenado a 12 años adicionales en 2017 y sigue preso a pesar de haber cumplido su condena inicial.
“Es una cizaña contra los opositores, es un odio contra las personas que no tienen ese lenguaje oficial; por lo menos necesitamos una fe de vida, de que esta gente, sus familiares sepan de que realmente están vivos”, afirmó Putoy.
Tanto Mairena como Putoy coinciden en que, aunque los esfuerzos internacionales para visibilizar los abusos del régimen son cruciales, no se debe permitir que el miedo silencie aún más a las familias y a los activistas.
