Dr. Danilo Martínez | 21 julio 2025
Hermanos de lucha y compatriotas nicaragüenses:
El 19 de julio 2025, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha confirmado, una vez más, su esencia dictatorial. En el 46 aniversario de una involución llamada revolución, Ortega no celebró paz, justicia, libertad, ni progreso, sencillamente porque representa la antítesis de estos valores, sino que llamó a su juventud sandinista a convertirse en delatores, en perseguidores, en una fuerza de vigilancia y terror contra su propio pueblo.
¿Qué clase de régimen es éste, que en lugar de educar a los jóvenes en el pensamiento crítico, los adoctrina en el odio y en la práctica del terror contra las libertades públicas? ¿Qué clase de líderes son estos, que en lugar de sembrar esperanza, siembran miedo, pánico, terror, incertidumbre y muerte? Ortega no ha construido un futuro para Nicaragua; ha resucitado los peores métodos del nazismo, la juventud hitleriana que delataba a sus vecinos, las brigadas rojas de Mao que aplastaban disidentes, la Gioventú Italiana del LIttorio de Benito Mussolini, el estalinismo que convirtió a los sueños en pesadillas con su Juventud comunista.
Ortega les pide a los jóvenes que cacen a los opositores, que vigilen, que encarcelen y que maten. Pero les oculta la verdad: que Nicaragua no les pertenece a ellos, sino a su pueblo. Que la historia no absuelve a los tiranos, sino a quienes luchan por la libertad.
A esos jóvenes sandinistas Orteguistas les digo: no se dejen usar. Están a tiempo de abandonar el Titanic que se hunde. Con Ortega su futuro será de destrucción y compartirán el mismo destino que les espera a todos los asesinos de lesa humanidad. La verdadera patria no se construye con celdas ni denuncias, sino con educación, con justicia, con libertad y democracia, con respeto y tolerancia a las ideas ajenas. Ortega los llama «héroes», pero los convierte en verdugos terroristas.
A la comunidad internacional le exigimos: no más complicidad. No estamos frente a un secreto, estamos ante algo público, lo grita a los cuatro vientos el Dictador Ortega. El Frente Sandinista es una organización terrorista y debe ser tratada como tal, debe ser declarada así, por el comité contra el terrorismo de la OEA y de la ONU, igual que el Departamento de Estado no debe mantener diálogos con estos asesinos mucho menos acuerdos para que continúen fortaleciéndose en el poder. También USA debe declararlos como terroristas, porque sencillamente son confesos en su naturaleza y métodos. Y porque abiertamente se confabulan contra la democracia de América, con los regímenes de Irán, Rusia y China. Que se denuncie esta maquinaria represiva que convierte a Nicaragua en una cárcel.
Y a los nicaragüenses, les digo: no claudiquemos, centupliquemos nuestra decisión de lucha. Cada voz callada es una victoria del dictador. La resistencia no se limita a las calles; vive en cada familia que rechaza el miedo, en cada periodista independiente, en cada abogado valiente que defiende derechos pisoteados, en cada nicaragüense que se arriesga y se organiza clandestinamente para estar preparado para la batalla final por la Libertad.
Ortega celebra 46 años de su revolución, pero Nicaragua celebra cuatro décadas y media de lucha por su completa libertad de estas lacras izquierdosas y contra los políticos de derecha que han sido sus cómplices. Ortega celebra la construcción de la dictadura más oprobiosa y odiosa de nuestra historia. Porque mientras él arma a sus seguidores contra el pueblo, nosotros debemos armarnos con unidad, con dignidad, con la verdad, con convicción y con lo que sea necesario para lograr su derrumbe. Su «vigilancia revolucionaria» no es más que terrorismo de Estado. Nuestra respuesta será siempre más firmeza, más unidad, más lucha.
Nicaragua no es de Ortega. Es de los campesinos que trabajan su tierra, es de los obreros que producen a diario bienes y servicios, es de los empresarios que invierten, arriesgan su capital y generan empleos, es de los profesionales que dignamente aportan sus servicios a la Patria, es de los comerciantes que a diario cumplen la función social de la distribución de los bienes a través del comercio, es de las madres que lloran a sus hijos exiliados, es de los familiares de las víctimas asesinadas por el Dictador, es de los estudiantes que se educan para un mejor porvenir, de los jóvenes que merecen un país libre. Y llegará el día en que esta pesadilla termine. Porque como dijo Rubén Darío: «Si pequeña es la Patria, uno grande la sueña».
Y yo sueño con una Nicaragua libre, soberana, independiente, democrática, progresista, y en paz entre sí misma y con sus vecinos.
DR. DANILO MARTINEZ | COORDINADOR GENERAL DEL MUD.
