Henry Briceño Portocarrero | Julio 21 del 2025
El tiempo inconmensurable está pasando sobre el dictador Daniel Ortega. Su cuerpo, poco a poco, va cediendo a la naturaleza y su vida se acaba irremediablemente. Horas atrás en el acto familiar del 19 de julio en Managua no pudo ocultar su deterioro físico y mental. Un discurso más, mucho más, incoherente que los anteriores. Literalmente arrastrando sus pies llegó a la cita. Balbuceando y dejándose llevar por las consignas de una multitud alquilada con alta tarifa puso en alto relieve su viaje sin retorno.
LOS PRINCIPIOS:
El acusado de delitos de lesa humanidad habló de principios heredados y los nicaragüenses honrados se preguntan, ¿cuáles principios? Acaso los principios de la deshonestidad, del crimen organizado, del tráfico de drogas, del lavado de dinero, de la guerra, de destrucción moral, de división; de la tortura, de la violación, de la rapiña, del robo, del asesinato, de los crímenes trasnacionales, de las desapariciones forzadas, del irrespeto internacional, de destruir un país, de aislar a Nicaragua, de quemar a niños, de alto nepotismo…si de heredar algo de Ortega y Murillo seria eso ningún nicaragüense decente estaría dispuesto a practicar estos “principios”.
Ya Ortega no tiene retorno, “no hay vuelta de hoja” dicen los jóvenes del barrio y tienen razón. La situación del dictador Ortega es irreversible. La medicina moderna no puede con este caso y los milagros no se aplican con Daniel. El castigo a Daniel Ortega le está llegando a través de la biología y su fin está en la vuelta de la esquina de El Carmen. Rosario Murillo lo sabe y mueve sus fichas. Cree que es eterna y pretende ignorar que ya está en ese círculo de espera infaltable.
Ante este escenario visible, públicamente, la oposición nicaragüense, a nivel interior y exterior, está haciendo lo que debe hacer de cara a una Nicaragua sin Ortega. Lo anterior podría abrir las puertas de una transición sin más traumas de los que ha provocado este filibustero de nuevo cuño. La eterna “maestra de ceremonias”-estudio para eso— no podrá con un pueblo que la desprecia, una policía y ejército que la mayoría de sus miembros la repudian. Menos podrá con las naciones lastimadas a través de sus diarias y ofensivas programaciones de radio y televisión sin faltar los obscenos comunicados.
Si miramos y escuchamos al dictador, ayer en su fiesta familiar, y analizamos fríamente su conducta física y verbal debemos llegar a la conclusión que Daniel está haciendo sus mejores esfuerzos por aparentar lo que ya no se puede aparentar. Rosario Murillo está forzando hasta en sus últimos momentos a Daniel. No pueden ocultar lo inocultable. El fin de la dictadura se acerca y los deseos de ser, al igual que Somoza, una dinastía quedara esparcidos en la plaza roja de Moscú.
Henry Briceño Portocarrero | Desterrado y confiscado
Coto Brus, Costa Rica.
