Iglesia Católica canadiense pide perdón a los indígenas de ese país por abusos en internados

Los obispos católicos de Canadá han pedido perdón formalmente a los pueblos indígenas del país después de que en los últimos meses se descubrieran más de 1.000 tumbas cerca de antiguos internados gestionados por la Iglesia.

“Nosotros, los obispos católicos de Canadá, expresamos nuestro profundo remordimiento y ofrecemos una disculpa inequívoca”, dijeron. También reconocieron “el sufrimiento vivido en los internados” y los “graves abusos cometidos por algunos miembros” de la comunidad católica.

“Muchas comunidades religiosas y diócesis católicas han servido en este sistema que ha llevado a la supresión de las lenguas indígenas, la cultura y la espiritualidad, sin respetar la rica historia, las tradiciones y la sabiduría de los pueblos indígenas”, dijeron.

La declaración también reconoce el “trauma histórico y actual, así como el legado de sufrimiento y los desafíos que continúan hasta el día de hoy para los pueblos indígenas”.

A medida que se iban conociendo detalles sobre la dolorosa historia de los internados para niños indígenas, muchos canadienses conmocionados pedían más acciones para sacar a la luz la verdad y avanzar hacia la reconciliación.

Los detalles de la asimilación forzada y la violencia que se perpetró en estas instituciones llegaron a un público algo más amplio de canadienses no indígenas en los últimos años, en parte gracias a un informe de 2015.

Sin embargo, la indignación generalizada ha estallado en los últimos meses tras el descubrimiento de cientos de tumbas sin marcar en los terrenos de varias de estas escuelas.

El sistema de residencias escolares para indígenas fue impuesto por las autoridades de Canadá finales del siglo XIX para eliminar la cultura aborigen del país. Los niños indígenas eran sacados a la fuerza de sus comunidades y enviados a estos internados situados, en algunos casos, a centenares de kilómetros de sus familias.

Entre 1890 y 1997, más de 130 escuelas residenciales funcionaron por todo Canadá y unos 150.000 infantes fueron internados en estas instituciones que eran administradas por órdenes religiosas, en su mayoría católicas.

En las residencias escolares, los niños indígenas sufrieron abusos físicos, psicológicos y sexuales de forma sistemática e incluso experimentos a manos de científicos gubernamentales.

En 2015, la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Canadá concluyó que 1 de cada 50 niños enviados a las residencias escolares murió en las instituciones, es decir, alrededor de 3.200 niños, aunque esta cifra es considerada conservadora por dirigentes indígenas.

En muchos casos, las familias de los infantes internados nunca recibieron notificación de las muertes. El descubrimiento de las tumbas sin marcar fue un “gran impacto” para la sociedad canadiense, según la profesora de Antropología de la Universidad de Montreal Marie-Pierre Bousquet.

“La gente se dio cuenta de que (el legado de las escuelas residenciales) no se trataba simplemente de fotos en blanco y negro de aulas con niños. Se volvió tangible, concreto”, dijo.

“Esta no es la imagen que los canadienses tenían de su país. Este no es un país donde los niños son enterrados en secreto”, explicó Bousquet, quien comentó que cree que más canadienses querrán “estar informados” sobre el pasado indígena del país, mientras continúa la investigación sobre los internados.

Los expertos estiman que unos 150.000 niños asistieron a estas escuelas residenciales y que más de 4.000 de ellos pueden haber muerto en las instituciones.

*Con información de EFE y AFP

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