Una fuente de todo crédito aseguró a La Mesa Redondaque en la transacción de bienes raíces que desató el más reciente escándalo diplomático con China figuraba como mediadora Claudia Vanessa Moncada Solís, hija de Néstor Moncada Lau, el sancionado exasesor de seguridad de Daniel Ortega.
Claudia, abogada y agente inmobiliaria de Keller Williams, también es propietaria de Ebenezer Correduría de Seguros S.A., y desde hace años figura en la lista de familiares sancionados por corrupción significativa bajo la Sección 7031(c) del Departamento de Estado de EE.UU.

Según nuestra fuente, la operación giraba en torno a una propiedad ubicada al sur de la capital.
Según un agente inmobiliario que pidió anonimato, el comprador era el empresario chino Haifei Chen, vicepresidente de la Asociación Pro-Unificación Pacífica de China en Nicaragua.
“Es común el tema de chinos comprando propiedades caras, con apoyo de todas las instituciones públicas, los sorprendente es que policías intentaron obligar al inversionista a que comprara por la fuerza”, relató.
La presión policial derivó en un episodio de mayor gravedad: la detención de Chen en la Dirección de Operaciones Especiales Policiales (DOEP), en un operativo atribuido al comisionado Alejandro Javier Ortega, jefe de contrainteligencia.
Una fuente policial confirmó al portal Artículo 66 que Chen estuvo “enchachado” durante largos interrogatorios, lo que provocó alarma en la comunidad china.

Diplomacia en tensión
La detención fue interpretada como una humillación para un dirigente que no solo es propietario de una plaza comercial en Managua, sino que tiene contacto directo con la embajada de China y con Laureano Ortega Murillo, artífice de la alianza con Pekín.
Chen participó en 2024 en la inauguración de la Asociación Pro-Unificación, un evento avalado con personería jurídica por el régimen y que contó con la asistencia del entonces canciller Denis Moncada, la ministra del Interior María Amelia Coronel y el propio Laureano Ortega.
Según Artículo 66, la Embajada de China intervino de inmediato para frenar los abusos, recordando que Chen no era un empresario cualquiera, sino un dirigente clave en la estrategia de acercamiento a Pekín.
La presión diplomática obligó a rectificar, pero dejó en evidencia fisuras dentro del aparato estatal: mientras Laureano impulsa una política de complacencia hacia China, mandos policiales actúan con arbitrariedad, incluso contra socios estratégicos.
La presencia de Claudia Vanessa Moncada como mediadora en la transacción revela otra arista: el involucramiento de la familia Moncada Lau en operaciones inmobiliarias de alto nivel.
