Más de tres cuartas partes de la población nicaragüense no puede cubrir el costo de la canasta básica, que ronda los 21 mil córdobas, según el más reciente informe “Percepción de la Realidad Política, Social y Económica de Nicaragua”, elaborado por Hagamos Democracia.
El estudio evidencia un deterioro sostenido en el poder adquisitivo de los hogares, marcado por la informalidad laboral, los bajos ingresos y el alza constante en los precios de los alimentos esenciales.
La encuesta, correspondiente al tercer trimestre de 2025, fue aplicada en 40 municipios de todo el país —tanto urbanos como rurales— e incluyó entrevistas telefónicas a 400 personas a través de WhatsApp y Signal.
De acuerdo con los resultados, el 78.3% de los consultados aseguró que sus ingresos no alcanzan para cubrir la canasta básica, mientras que solo el 21.8% dijo que sí logra hacerlo.

El informe subraya que la mayoría de los hogares nicaragüenses dependen de empleos informales o precarios: el 46% de los encuestados trabaja por cuenta propia, el 36% tiene un empleo formal y el 18% se encuentra desempleado.
Esto significa que casi dos de cada tres personas no tienen un trabajo estable, lo que afecta directamente su capacidad de consumo.
En cuanto a los ingresos, el 30.8% gana menos de 7,500 córdobas mensuales (unos 204 dólares), y el 63.5% percibe un salario que no cubre ni la mitad del costo de la canasta básica.
Solo el 36.5% de los encuestados reportó ingresos de 11,000 córdobas o más, pero incluso dentro de este grupo, la mitad no logra cubrir sus gastos básicos.
El informe también revela que el 69.75% de los participantes reconoce que sus ingresos mensuales no les permiten cubrir los gastos cotidianos del hogar, reflejando un alto nivel de vulnerabilidad económica.
Respecto al aumento de precios, más del 51% de los encuestados afirmó que la canasta básica ha subido considerablemente, mientras que un 47.3% percibe un incremento moderado.
Los productos más señalados por su encarecimiento son la carne (83.3%), el queso (72.5%) y los frijoles (67.3%).
El estudio advierte que esta situación impacta directamente en la seguridad alimentaria de las familias nicaragüenses, que ven cada mes reducida su capacidad para adquirir productos esenciales.
Además, la composición familiar agrava el panorama: el 50% de los hogares tiene cuatro o más miembros, pero en el 42% de los casos solo una persona trabaja, lo que hace casi imposible cubrir los costos básicos.
Hagamos Democracia concluye que la combinación de bajos ingresos, alta informalidad y el constante aumento del costo de vida continúa erosionando el bienestar de los hogares nicaragüenses, mientras el país enfrenta un escenario económico y social cada vez más desigual.
