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Régimen de Ortega silencia a cristianos y convierte a la Iglesia en “enemigo interno”, alerta Open Doors

La persecución contra los cristianos en Nicaragua se ha intensificado hasta convertirse en una política sistemática de silenciamiento, vigilancia y castigo, según advierte la ONG evangélica Open Doors (Puertas Abiertas) en su informe Lista Mundial de la Persecución 2026.

El estudio ubica al país en el puesto 32, con un nivel “muy alto” de riesgo para la libertad religiosa, y señala directamente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como responsable de una escalada represiva sostenida.

El informe, que analiza el período comprendido entre el 1 de octubre de 2024 y el 30 de septiembre de 2025, alerta de un aumento del autoritarismo en Nicaragua, donde el régimen ha intensificado los ataques contra líderes cristianos que se niegan a demostrar lealtad política.

Esta presión —advierte Open Doors— busca silenciar la disidencia y ha provocado autocensura entre pastores, sacerdotes y fieles, afectando la vida pastoral y la continuidad de las comunidades religiosas.

Según la ONG, los cristianos nicaragüenses están siendo cada vez más silenciados bajo un régimen dictatorial que considera a las iglesias y organizaciones cristianas como una “amenaza”.

Los creyentes que denuncian violaciones a los derechos humanos han enfrentado vigilancia, intimidación, encarcelamiento, exilio y pérdida de la ciudadanía, mientras que templos, escuelas y obras benéficas han sido objeto de confiscaciones, prohibiciones de actividades y actos de vandalismo.

Open Doors documenta que esta asfixia de las libertades religiosas se remonta a la represión desatada tras las protestas de 2018 y se profundizó luego de la farsa electoral de 2021 y la reforma constitucional de 2025, utilizadas —según el informe— para legalizar aún más la persecución contra voces críticas, incluida la Iglesia.

Los más vulnerables, advierte la organización, son los católicos —la denominación cristiana más numerosa del país—, cuyo clero enfrenta prisión, arresto domiciliario, destierro, prohibiciones de viaje y amenazas legales. Sin embargo, la represión también alcanza a otras denominaciones como pentecostales y bautistas, especialmente a pastores y líderes que se resisten a alinearse con el discurso oficial.

El informe destaca el caso de “Pastora”, una líder cristiana que se niega a censurar su mensaje y que ha sido señalada por las autoridades por predicar un cristianismo basado en las Escrituras y crítico del deterioro moral y social del país. Para el régimen, señala Open Doors, este tipo de liderazgo religioso es visto como “desestabilizador”.

Aunque Nicaragua descendió dos posiciones respecto al ranking del año anterior, la ONG subraya que la persecución no ha disminuido, sino que ha mutado hacia una presión diaria más silenciosa y asfixiante, caracterizada por vigilancia constante, amenazas de cierre de iglesias y trabas legales que ponen en riesgo la permanencia de los cristianos en el país.

Open Doors afirma que continúa apoyando a las comunidades cristianas nicaragüenses mediante asistencia legal, fortalecimiento de medios de vida y acompañamiento pastoral, mientras advierte que alzar la voz por la fe o los derechos humanos en Nicaragua puede costar la libertad, el exilio o incluso la ciudadanía.