La reciente exclusión del Ejército de Nicaragua de la Conferencia de Jefes de Defensa del Hemisferio Occidental, celebrada el pasado 11 de febrero en Washington, marca un punto de inflexión en la relación entre Estados Unidos y el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Así lo analizaron el periodista nicaragüense Sergio Marín Cornavaca y el historiador y experto en política internacional, Dr. Carlos Cascante Segura, durante una edición especial del programa La Mesa Redonda.
La cumbre, convocada directamente por el Pentágono, reunió a líderes militares de 34 países para abordar temas de seguridad hemisférica, narcotráfico y la creciente influencia de potencias extrarregionales como China, Rusia e Irán.
Nicaragua fue el único país de Centroamérica formalmente excluido del encuentro, un hecho que, según el Dr. Cascante, combina tanto una evaluación técnica sobre la confiabilidad del Ejército nicaragüense como una clara señal política de presión desde Washington.
Durante la entrevista, el experto señaló que para Estados Unidos el problema central no es el carácter autoritario del régimen nicaragüense, sino su alineamiento estratégico con actores considerados una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.
En ese contexto, decisiones como la posible implementación de redes 5G con empresas chinas o la presencia de infraestructura de inteligencia rusa en Nicaragua resultan incompatibles con la nueva estrategia de “Américas Primero” impulsada por la administración estadounidense.
El análisis también abordó los intentos recientes del régimen de Managua por reducir tensiones con Washington, incluyendo la liberación de presos políticos y una mayor cooperación en materia de narcotráfico. Sin embargo, estas acciones fueron calificadas como insuficientes para revertir el aislamiento diplomático y militar que enfrenta el país.
Asimismo, se discutió el impacto regional de esta exclusión, especialmente para Costa Rica, país que ha optado por una política exterior pragmática frente a Nicaragua, priorizando la estabilidad y las relaciones comerciales por encima de la confrontación política.
Finalmente, el Dr. Cascante advirtió que la exclusión del Ejército nicaragüense podría ser el preludio de mayores presiones financieras y estratégicas, incluyendo posibles afectaciones al Instituto de Previsión Social Militar y a la posición de Nicaragua dentro del CAFTA, lo que tendría consecuencias profundas para la economía nacional.
