La exdiputada indígena Nancy Henríquez fue excarcelada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, tras permanecer casi 30 meses en prisión, en una liberación sin anuncio oficial y en medio de creciente presión internacional por la desaparición del líder indígena Brooklyn Rivera.
La salida de Henríquez, ocurre sin explicaciones públicas por parte de las autoridades penitenciarias y en un contexto marcado por cuestionamientos internacionales sobre el paradero de Rivera, considerado por organismos de derechos humanos como víctima de desaparición forzada.
“Celebro la excarcelación de Nancy Henríquez, quien permaneció secuestrada por más de dos años y medio por la dictadura. (…) Ahora falta Brooklyn Rivera, diputado por quien exigimos libertad”, expresó el opositor Juan Sebastián Chamorro.

Henríquez, dirigente del extinto partido indígena Yátama y suplente parlamentaria de Rivera, fue detenida el 1 de octubre de 2023 tras acudir a una citación policial en Managua. De acuerdo con su entorno, la convocatoria estaba vinculada con la captura de Rivera, ocurrida dos días antes en el Caribe Norte.
Tras presentarse ante las autoridades, quedó bajo arresto y fue trasladada al penal de mujeres La Esperanza, donde permaneció recluida hasta su reciente liberación.
En diciembre de 2023 fue condenada a ocho años de prisión por delitos como “menoscabo a la soberanía nacional” y difusión de información considerada “falsa” por el Estado, figuras que organismos internacionales han señalado como mecanismos para criminalizar la disidencia.
Durante su encarcelamiento, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos le otorgó medidas cautelares al advertir riesgos a su integridad, sin que esto derivara en su liberación anticipada.
Fuentes cercanas indican que su estado de salud es delicado y que su familia ha optado por mantener bajo perfil tras su salida.
