El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo publicó este domingo fotografías del histórico dirigente sandinista Bayardo Arce, luego de que sus hijos denunciaran su presunta desaparición forzada bajo custodia estatal, en un caso que vuelve a encender alertas sobre la opacidad del sistema penitenciario y las tensiones dentro del poder.
Las imágenes, difundidas por el sandinismo, muestran a Arce junto a su hermano Gerardo Arce durante una supuesta visita reciente. Sin embargo, lejos de despejar dudas, la publicación ocurre en medio de cuestionamientos por la falta de información independiente sobre su estado real, tras meses de silencio oficial.
Arce, antiguo aliado de Ortega y figura clave del sandinismo histórico, fue condenado por cargos de corrupción en un proceso sin mayores detalles públicos sobre la pena impuesta.
Su encarcelamiento, ocurrido en 2025, ya había generado inquietud por tratarse de uno de los hombres más cercanos al círculo de poder durante décadas.
La reacción del Ministerio del Interior, que calificó de “malintencionadas” las denuncias y defendió la difusión de las fotos como respuesta a un “requerimiento público”, refuerza el patrón de control informativo que organizaciones de derechos humanos han señalado en Nicaragua.
En la práctica, las imágenes funcionan como única “prueba de vida”, sin acceso a verificaciones independientes.
Familiares habían advertido sobre el riesgo de que Arce muriera bajo aislamiento, en un contexto donde —según múltiples denuncias— los detenidos políticos permanecen incomunicados y bajo vigilancia permanente.
Más allá del caso individual, la situación se inscribe en una dinámica más amplia: la caída en desgracia de figuras históricas del sandinismo.
Analistas y opositores sostienen que estas acciones responden a una estrategia de depuración interna liderada por Rosario Murillo, orientada a consolidar el control del poder y allanar el camino a una sucesión política.
Arce se convierte así en el tercer miembro de la vieja guardia del Frente Sandinista que pierde protagonismo o es apartado del círculo de confianza del régimen, lo que evidencia una recomposición interna marcada por la desconfianza y la concentración de poder.
El caso también revive cuestionamientos sobre los procesos judiciales en el país, luego de que la acusación en su contra señalara un supuesto esquema de lavado de activos por cerca de 3.000 millones de dólares, sin que se hayan transparentado plenamente las pruebas ni las condiciones del juicio.
