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Defender el bosque se paga con cárcel en Nicaragua

Ocho guardabosques indígenas mayangnas permanecen presos en condiciones inhumanas en Nicaragua, denunciados como víctimas de criminalización por proteger su territorio, en un caso que organismos internacionales califican como detención arbitraria.

En el marco del Día de la Tierra, la Fundación del Río denunció la continuidad de la persecución contra defensores ambientales en Nicaragua, con ocho guardabosques indígenas del territorio Mayangna Sauni As encarcelados desde hace años en condiciones que vulneran sus derechos humanos.

Los detenidos —Tony Bruno Smith, Dionisio Robins, Argüello Celso Lino, Ignacio Celso Lino, Donald Bruno Arcángel, Rodrigo Bruno Arcángel y sus hijos Olvier y Evertz Bruno— fueron arrestados entre 2021 y 2023, en operativos que, según la organización, responden a represalias por su labor de defensa territorial frente a invasores y actividades extractivas ilegales en la Reserva de la Biosfera de Bosawas.

Algunos de ellos superan los cuatro años en prisión. Ignacio y Argüello Celso Lino acumulan más de 1,600 días detenidos, mientras que otros, como Tony Bruno Smith y los hermanos Bruno, cumplen cerca de mil días privados de libertad.

A pesar de que el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU concluyó en sus opiniones 22/2025 y 30/2024 que estas detenciones son arbitrarias, el Estado nicaragüense mantiene su encarcelamiento.

Condiciones denunciadas

Familiares de los guardabosques describen un patrón de maltrato dentro del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como “La Modelo”.

Según los testimonios, los detenidos enfrentan negligencia médica, restricciones en el acceso a medicamentos y prácticas irregulares en la administración de tratamientos.

Apenas les dan unas pocas pastillas y el resto se lo quedan”, denuncian.

Además, aseguran que no se les permite recurrir a medicina tradicional indígena, lo que vulnera sus prácticas culturales.

Las condiciones de reclusión incluyen hacinamiento, presencia de plagas como ratas y cucarachas, alimentación insuficiente y restricciones a actividades básicas como salir al patio o practicar deporte.

También denuncian vigilancia constante, interrogatorios reiterados y presiones para simular condiciones adecuadas ante visitas externas.

Patrón de criminalización

La organización advierte que estos casos no son aislados, sino parte de un patrón sistemático de criminalización contra defensores del medioambiente y territorios indígenas.

El Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Interamericana de Derechos Humanos han solicitado la liberación de los detenidos, sin que hasta ahora el régimen Ortega-Murillo haya cumplido.

Según Fundación del Río, la persecución busca debilitar la organización comunitaria y facilitar el control de recursos naturales en territorios indígenas.

En el Día de la Tierra, la organización reiteró su llamado a la liberación inmediata de los guardabosques y al cese de la criminalización ambiental, advirtiendo que castigar a quienes protegen los bosques “es atentar contra el futuro de Nicaragua”.