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Dictadura destituye a su operadora clave en EE. UU.

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo destituyó de forma simultánea a una de sus principales operadoras diplomáticas, al dejar sin efecto los nombramientos de Guisell Socorro Morales Echaverry en tres cargos estratégicos, incluido el de encargada de negocios en Estados Unidos.

La decisión quedó oficializada en el Acuerdo No. 58-2026, mediante el cual el régimen despojó a Morales de sus funciones como embajadora ante Cuba, ministra asesora para políticas y relaciones internacionales, y representante diplomática en Washington.

El movimiento no es menor. En ausencia de embajador, la figura de encargada de negocios convierte a quien ocupa ese puesto en la principal interlocutora del régimen ante Estados Unidos, en un contexto de tensiones políticas y presión internacional sobre Managua.

Morales, con una trayectoria de más de una década en el servicio exterior, había ocupado plazas clave como el Reino Unido, Portugal y Cuba, consideradas estratégicas dentro del alineamiento político del sandinismo.

Su paso por La Habana, en particular, es visto como una pieza central en la formación de cuadros diplomáticos afines al eje ideológico del régimen.

Su perfil combina formación académica y un fuerte vínculo político con el sandinismo histórico. Es hija del comandante Ricardo Morales Avilés, figura emblemática del Frente Sandinista, lo que refuerza su cercanía con el núcleo de poder.

La destitución simultánea de sus tres cargos refleja un reacomodo interno en la estructura diplomática del régimen, caracterizada por decisiones opacas y sin explicaciones públicas.