El Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) afirmó que la oposición nicaragüense no es un bloque fragmentado e inactivo, sino un “entramado de oposiciones” que, pese a sus diferencias, comparte objetivos fundamentales y ha mantenido una labor constante de incidencia nacional e internacional desde el estallido de la crisis sociopolítica de Nicaragua en 2018.
CETCAM publicó este 14 de julio, una nueva edición de su boletín Perspectivas, en la que cuestiona la narrativa que durante años ha sostenido que la oposición nicaragüense está “fragmentada, dividida y débil”, y sostiene que, en realidad, existe un ecosistema democrático activo, diverso y con importantes coincidencias estratégicas.
Según el análisis, aunque los distintos actores políticos, sociales y ciudadanos mantienen diferencias sobre liderazgos, enfoques y estrategias, comparten al menos cuatro principios fundamentales: la acción cívica como vía para el cambio político, la búsqueda de justicia para las víctimas de violaciones a los derechos humanos, la recuperación de las libertades públicas y la construcción de una transición democrática.
El documento señala que las divergencias surgen principalmente por diferencias ideológicas, prejuicios y dinámicas de competencia entre organizaciones, más que por desacuerdos sobre los objetivos centrales de la transición.
En ese sentido, CETCAM considera necesario avanzar hacia un mayor reconocimiento mutuo, diálogo y coordinación entre los distintos sectores democráticos, en lugar de insistir únicamente en acuerdos formales de “unidad”.
Ocho años de incidencia internacional
El boletín destaca que, desde 2018, las organizaciones de derechos humanos, familiares de presos políticos, colectivos de víctimas, organizaciones sociales, pueblos indígenas y diversos liderazgos han sostenido un trabajo permanente de documentación, denuncia e incidencia ante organismos internacionales.
Entre las instancias mencionadas figuran la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), la Corte Interamericana de Derechos Humanos, el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN), a los que han aportado información sobre las violaciones a los derechos humanos cometidas en el país.
Asimismo, resalta las gestiones realizadas ante el Congreso y el Departamento de Estado de Estados Unidos, el Parlamento Europeo y la Organización de Estados Americanos (OEA), acciones que, según CETCAM, han contribuido a mantener a Nicaragua en la agenda internacional y han derivado en resoluciones, sanciones y otras medidas dirigidas contra funcionarios del régimen.
La denuncia ante la OIT
Entre los logros destacados, CETCAM menciona la denuncia presentada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) por violaciones a cuatro convenios laborales internacionales, la cual dio lugar a la conformación de una Comisión de Encuesta.
El organismo subraya que este mecanismo constituye “el recurso más poderoso” de la OIT para investigar graves violaciones a los derechos laborales de un Estado, lo que representa uno de los principales resultados de la incidencia internacional realizada por organizaciones nicaragüenses.
Un ecosistema democrático más amplio
El estudio también reconoce el papel desempeñado por periodistas y medios independientes en el exilio, organizaciones feministas, defensoras de derechos humanos, académicos, grupos dedicados a la memoria histórica, organizaciones humanitarias y ciudadanos que, dentro de Nicaragua, continúan realizando actos cotidianos de resistencia pese al contexto de vigilancia y persecución.
CETCAM sostiene que este conjunto de actores conforma un ecosistema democrático que continúa activo, incluso después de años de represión, confiscaciones, cierre de organizaciones civiles y proscripción de partidos políticos.
El desafío no es la unidad, sino la coordinación
Aunque reconoce que persisten tensiones, competencias y diferencias entre los distintos sectores opositores, el boletín concluye que el principal desafío consiste en construir mayores niveles de reconocimiento, diálogo y coordinación para potenciar los esfuerzos ya existentes.
“Las posibilidades de construir sinergias y potenciar la efectividad de las acciones requiere más de reconocimiento, diálogo y coordinación que acuerdos de ‘unidad’”, sostiene el documento.
Además, advierte que la transición democrática no dependerá únicamente de un acuerdo entre actores opositores, sino también de las condiciones impuestas por el régimen y del respaldo sostenido de la comunidad internacional.
