El opositor nicaragüense Félix Maradiaga aseguró que Nicaragua atraviesa una “ventana de oportunidad” para poner fin al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, aunque advirtió que el éxito de una eventual transición dependerá de la presión internacional, las fracturas internas del sandinismo y la capacidad de la oposición para construir una estrategia común.
Durante una entrevista concedida a Canal Antigua, el analista político y autor del libro Nicaragua: la ventana entreabierta sostuvo que el país enfrenta un momento decisivo tras años de consolidación autoritaria.
Según Maradiaga, el régimen evolucionó desde un modelo de autoritarismo competitivo hacia un sistema completamente cerrado después de la represión de las protestas cívicas de 2018.
“Existe una ventana de oportunidad, pero no permanecerá abierta indefinidamente”, planteó.
El exilio como plataforma de lucha
Maradiaga afirmó que el exilio no debe interpretarse como una derrota, sino como una herramienta para fortalecer la resistencia democrática.
Recordó que actualmente uno de cada cinco nicaragüenses vive fuera del país, lo que convierte a la diáspora en una red capaz de mantener la denuncia internacional y apoyar los esfuerzos por una transición democrática.
A su juicio, Nicaragua dejó de ser únicamente un problema interno para convertirse en un desafío regional debido a las alianzas que mantiene el régimen con Rusia, China e Irán.
“El campo democrático sigue actuando de manera fragmentada, mientras el régimen cuenta con aliados internacionales muy organizados”, advirtió.
Presión internacional y fisuras internas
El opositor señaló que la comunidad internacional continúa siendo un actor determinante para cualquier cambio político en Nicaragua.
Sostuvo que durante años Ortega logró mantenerse fuera del foco geopolítico, pese a convertir al país, según afirmó, en una plataforma para operaciones de inteligencia rusa y en un punto utilizado para el tráfico de personas.
Maradiaga también consideró que la edad de Ortega, quien supera los 80 años, constituye un factor que influye sobre el futuro político del país.
A esto sumó las posibles tensiones dentro del propio sandinismo, al asegurar que Ortega no ha conseguido consolidar un sucesor plenamente aceptado dentro del sandinismo.
Según explicó, esa situación podría generar contradicciones tanto en el Frente Sandinista como en las fuerzas de seguridad.
Una resistencia que sigue activa
Pese al cierre casi absoluto del espacio cívico, Maradiaga afirmó que dentro de Nicaragua persiste una “resistencia silenciosa”.
Mencionó la labor de organizaciones clandestinas, periodistas que continúan informando desde el exilio, comunidades religiosas perseguidas y redes ciudadanas que siguen funcionando pese al control estatal.
En su análisis, identificó tres pilares sobre los que se sostiene el modelo político del régimen:
- El control absoluto del Poder Judicial.
- La eliminación de los partidos de oposición.
- La subordinación del poder económico.
A ello añadió el control de los medios de comunicación, el uso de grupos paramilitares y la corrupción como mecanismos permanentes de control político.
Como ejemplo reciente mencionó la decisión del régimen de cancelar los protocolos y licencias de aproximadamente 2.000 abogados, una medida que calificó como parte del proceso de destrucción del Estado de derecho.
Una economía sostenida por las remesas
Maradiaga cuestionó que el crecimiento económico presentado por el régimen refleje una verdadera recuperación nacional.
Aunque reconoció que las cifras oficiales hablan de un crecimiento superior al 4 %, aseguró que ese desempeño se sostiene principalmente gracias a la migración forzada.
Indicó que las remesas representan alrededor del 30 % del Producto Interno Bruto, alcanzando cerca de 5.800 millones de dólares durante el último año.
También señaló que la economía depende crecientemente del extractivismo minero y de la explotación intensiva de recursos naturales.
A su juicio, una futura transición democrática deberá reconstruir el mercado, restablecer la seguridad jurídica y garantizar el respeto a la propiedad privada.
El riesgo de un “orteguismo sin Ortega”
Uno de los principales riesgos señalados por Maradiaga es la continuidad del sistema político incluso después de Daniel Ortega.
Describió ese escenario como un posible “orteguismo sin Ortega”, encabezado por Rosario Murillo, Laureano Ortega u otras figuras del círculo sandinista.
Comparó esta posibilidad con los procesos ocurridos en Cuba tras la salida de Fidel Castro y en Venezuela después de la muerte de Hugo Chávez.
“El cambio biológico de un líder no garantiza el cambio del sistema”, advirtió.
Asimismo recordó que Ortega regresó al poder en 2006 con apenas el 38 % de los votos, favorecido por la división de las fuerzas democráticas.
En su valoración política, el respaldo actual del sandinismo rondaría entre el 18 % y el 20 %, aunque aclaró que se trata de una estimación propia y no de una encuesta.
Iglesia, sociedad civil y persecución
Maradiaga sostuvo que el régimen considera a la Iglesia católica como la principal institución con autoridad moral capaz de cuestionar al poder.
En ese contexto recordó la persecución contra obispos como Rolando Álvarez y Silvio José Báez, así como las restricciones impuestas a otras iglesias cristianas, incluida la Iglesia Morava.
También denunció el cierre de más de 5.000 organizaciones no gubernamentales, la cancelación de más de 25 universidades y la expulsión de organismos internacionales como la Cruz Roja, Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos.
La unidad, clave para una transición
El dirigente opositor afirmó que Nicaragua mantiene posibilidades reales de recuperar la democracia, siempre que las fuerzas opositoras logren coordinar esfuerzos.
Finalmente, señaló que la oposición continúa desarrollando gestiones internacionales mediante reuniones en Washington, Bruselas, Ginebra y Madrid para promover una hoja de ruta hacia la transición democrática.
