Un grupo de jóvenes nicaragüenses en el exilio afirmó que, 47 años después del triunfo de la Revolución Sandinista, Nicaragua vive bajo una de las dictaduras “más crueles de la historia contemporánea” del continente y denunció que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), bajo el control de Daniel Ortega y Rosario Murillo, abandonó por completo los ideales de justicia social y democracia que proclamó representar.
El pronunciamiento, titulado “47 años después: Nicaragua en dictadura”, fue suscrito por activistas, ex presos políticos, dirigentes opositores y jóvenes defensores de derechos humanos, quienes sostienen que la concentración del poder en manos de la familia Ortega Murillo convirtió al Estado en un mecanismo de represión y privilegios.
“La Nicaragua actual, bajo el control del FSLN representado por la familia Ortega Murillo, se ha convertido en una de las dictaduras más crueles de la historia contemporánea de nuestro continente”, señala el documento.
Denuncian una nueva oligarquía
Los firmantes sostienen que el régimen rompió con cualquier tradición progresista orientada al bienestar social y, en su lugar, consolidó una nueva élite política y económica.
“La familia Ortega Murillo constituye hoy una nueva oligarquía en el país, igual o peor que la que representó la dinastía Somoza, porque ha convertido al Estado en un instrumento de represión, privilegio y control político”, indican.
Exilio, represión y universidades bajo control
El documento también hace un balance de la situación de derechos humanos en Nicaragua y denuncia que el país atraviesa un profundo deterioro democrático.
Entre los principales señalamientos mencionan el exilio masivo, la represión transnacional contra opositores, la existencia de presos políticos, la desnacionalización de ciudadanos críticos, el cierre de medios de comunicación independientes, la persecución contra organizaciones civiles y la impunidad en casos de asesinatos.
Asimismo, advierten sobre el deterioro del sistema educativo y sostienen que todas las universidades del país permanecen bajo control del régimen.
“Nicaragua es hoy un país con personas exiliadas que sufren de la represión transnacional, personas presas políticas, personas a las que el Estado les privó de su propia nacionalidad y les obligó a la apatridia, medios de comunicación cerrados, organizaciones perseguidas y asesinatos que permanecen en la impunidad”, afirma el texto.
Llamado a la izquierda democrática internacional
Los jóvenes hicieron un llamado a partidos políticos, movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil y gobiernos socialdemócratas y de izquierda de América Latina y otras regiones para que condenen las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen nicaragüense.
A su juicio, la solidaridad internacional no debe guardar silencio frente a un régimen que, según expresan, traicionó los ideales de justicia y liberación que alguna vez afirmó defender.
El documento fue firmado por la activista Alexa Zamora; la dirigente de Convergencia Diana Carballo; la activista Eloísa Altamirano; el secretario general de Convergencia José Alberto Montoya; el jurista Juan Diego Barberena; el expresidente de Unamos Luis Blandón; la ex presa política Mayela Campos; y la estudiante de periodismo, ex presa política y desnacionalizada Samantha Jirón.
