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Rosario Murillo afirma que EE. UU. “dirigía” las elecciones en Nicaragua y que ahora solo los “mejores nicaragüenses” podrán gobernar

La co-dictadora Rosario Murillo defendió este miércoles 22 de julio, la decisión del régimen de eliminar las elecciones tal como han existido hasta ahora en Nicaragua y afirmó que los futuros procesos deberán servir para elegir únicamente a “los mejores nicaragüenses”, una declaración que busca justificar la permanencia indefinida de la familia Ortega-Murillo en el poder.

En una extensa intervención, Murillo insistió en que las elecciones celebradas en Nicaragua durante décadas fueron “fraguadas, diseñadas, dirigidas y orientadas por los Estados Unidos”, y sostuvo que ese modelo “no volverá jamás” al país.

Ese tipo de elecciones contra el pueblo no volverá jamás a nuestra Nicaragua. Elecciones, sí, pero elecciones propias. Y cuando decimos propias son de nuestro pueblo bendito, diseñadas, organizadas desde nuestra soberanía nacional, desde nuestra dignidad nacional para elegir a los mejores nicaragüenses, que sabemos de luchas y de honor”, afirmó.

La declaración ocurre mientras la Asamblea Nacional y el Consejo Supremo Electoral ya trabajan en una reforma que, según documentos oficiales divulgados por el propio régimen, busca garantizar que “no volverán a realizarse elecciones que le quiten el poder al pueblo”, expresión utilizada por el régimen para justificar la eliminación de cualquier posibilidad de alternancia política.

Un régimen que ahora decide quiénes son “los mejores”

La afirmación de Murillo representa un cambio significativo en el discurso oficial. La mujer de Ortega no habló de que sea la ciudadanía quien decida libremente quién debe gobernar, sino que planteó que el nuevo sistema estará diseñado para escoger a “los mejores nicaragüenses”, una valoración que, en la práctica, quedaría bajo el control de las instituciones dominadas por el propio régimen.

Ese planteamiento refuerza la idea de que la futura reforma no solo eliminará la competencia electoral, sino que permitirá a la dictadura decidir quiénes podrán aspirar a cargos públicos y bajo qué condiciones.

Murillo aseguró que las reformas serán elaboradas por la Asamblea Nacional y el Consejo Supremo Electoral, organismos completamente controlados por el sandinimo tras años de concentración del poder.

Un argumento que choca con la propia historia electoral del sandinismo

Murillo sostuvo que las elecciones del pasado eran “dirigidas” por Estados Unidos y que Washington decidía los procesos políticos en Nicaragua.

Sin embargo, ese argumento entra en contradicción con la propia narrativa histórica del Frente Sandinista.

Si, como afirma ahora Murillo, Estados Unidos dirigía los procesos electorales, resulta difícil explicar por qué el Frente Sandinista obtuvo “victorias electorales” en distintos momentos de la historia reciente, incluida la elección de 2006 que permitió el regreso de Daniel Ortega al poder y desde la cual consolidó un proceso de concentración institucional que posteriormente derivó en la eliminación de los contrapesos democráticos.

A pesar de esa contradicción, Murillo insistió en que los procesos electorales anteriores respondían a intereses extranjeros y aseguró que el nuevo modelo será diseñado exclusivamente por instituciones del Estado controladas por el sandinismo.

La reforma ya está en marcha

Durante su intervención, Murillo confirmó que la Asamblea Nacional y el Consejo Supremo Electoral ya trabajan en la elaboración de los documentos que darán forma a las reformas anunciadas por Daniel Ortega el pasado 19 de julio.

Según explicó, el objetivo es fortalecer las bases del llamado “Estado Revolucionario” para garantizar la continuidad de las políticas del régimen en materia de seguridad y estabilidad.

Descalifica a la oposición y a los exiliados

Murillo también arremetió contra los opositores y los nicaragüenses exiliados, a quienes afirmó que “ya no son nicaragüenses”, al tiempo que los acusó de reproducir discursos promovidos desde el exterior.

Las declaraciones de Murillo se producen mientras aumenta el rechazo internacional al anuncio de Daniel Ortega de eliminar las elecciones.