En los últimos diez años, la dictadura nicaragüense ha liberado bajo el régimen de convivencia familiar a un total de 48.964 presos comunes, una medida impulsada por los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, que ha generado diversas críticas y preocupaciones, especialmente en cuanto a la reincidencia de estos reclusos en actividades delictivas.
Según Rosario Murillo, el 7,18% de los excarcelados ha vuelto a cometer delitos desde 2015 hasta la fecha, lo que equivale a un total de 3.515 personas.
La excarcelación de reos comunes con sentencia firme ha sido una práctica frecuente en Nicaragua, justificando la medida con el argumento de que se les permite a los presos vivir en sus hogares bajo “un régimen de convivencia familiar”.
Sin embargo, la reincidencia criminal está generando un aumento en la preocupación social. A pesar de las promesas de la dictadura de que los liberados reciben formación dentro de las cárceles, incluidas “cursos de todo tipo”, el saldo de esta política no ha sido positivo para muchas comunidades nicaragüenses.
El 7,18% de reincidencia puede parecer una cifra pequeña en términos absolutos, pero es alarmante cuando se tiene en cuenta la magnitud de la liberación de presos.
Esto se traduce en más de 3.500 individuos que, a pesar de haber sido beneficiados con la excarcelación, han retornado a la delincuencia.
Organizaciones feministas han sido de las más críticas con esta práctica, señalando el aumento de los feminicidios y otros delitos violentos en el país. Argumentan que, al liberar a presos con antecedentes violentos, el régimen está facilitando el regreso de estos individuos al mismo entorno social que, en muchos casos, ellos mismos afectaron de manera directa.
Además, subrayan que, al liberar a quienes cometieron delitos graves, se está enviando un mensaje de impunidad, lo que podría poner en riesgo la seguridad de las mujeres y la ciudadanía en general.
Aunque Murillo defiende la política de excarcelación, asegurando que los liberados reciben capacitación en las cárceles para “defenderse en la vida nueva que emprenden”, la creciente ola de violencia y crimen en el país hace cuestionable la efectividad de estas medidas.
