La periodista mexicana Alma Guillermoprieto cubrió la revolución sandinista en Nicaragua o la posterior guerra civil en El Salvador, siendo una de las pocas reporteras que narró la masacre de cientos de aldeanos en El Mozote. En aquella época conoció al actual “duunvirato” nicaragüense Daniel Ortega y Rosario Murillo y cree que hubo “algún proceso de degeneración mental” detrás de su deriva autoritaria.
“Realmente es un proceso tan demencial que yo no alcanzo a enmarcarlo dentro de criterios políticos. Es más bien como los Ceaușescu en Rumanía. Yo pienso que obviamente es gente muy hábil y muy mañosa, pero que también ha sufrido algún proceso de degeneración mental, el duunvirato de Daniel y Rosario, porque lo que hacen no está dentro de la normalidad mental”, explica la periodista mexicana en una entrevista telefónica con EFE.
Alma Guillermoprieto (1949) viajó a Guatemala esta semana para participar en el Festival Centroamérica Cuenta, una región en la que inició su carrera periodística, precisamente en Nicaragua, donde quiso ser testigo de aquella revolución sandinista que se había alzado en armas contra la dictadura de Somoza, derrocándolo en 1979.
“Me encontraba, como muchas otras personas, ante la euforia de algo que intuimos que iba a ser una revolución triunfante y no sé hasta la fecha por qué pensamos eso, qué nos convenció (…) y después del golpe tan doloroso que había sido la caída o el golpe justamente en Chile, Nicaragua fue como un vaso de agua para alguien que se estaba muriendo de sed. Y yo quise ir a ver cómo era eso y ahí empecé como reportera”, narra con su voz suave, pausada.
Hasta entonces Guillermoprieto no había tenido ninguna experiencia como reportera, “ni ningún interés tampoco”, con su sueño de ser bailarina, “pero tenía un amigo que siempre había insistido” en que debería ser periodista: “Y aprovechando la ocasión, él tenía un medio que se llamaba Latin American Newsletters. Le llamé y le dije, ‘Bueno, pues ahora sí’ (…) y al día siguiente me recomendó con el Guardian y de ahí ya nunca me bajé de ese tren”.
En Nicaragua entrevistó a muchos de los líderes guerrilleros que llevaron al Frente Sandinista al triunfo sobre el dictador Somoza. Recuerda cómo se encontraban en el hotel Intercontinental en Managua, “el único lugar en un determinado momento que tenía electricidad segura, agua corriente”.
A Rosario Murillo no la entrevistó, pero sí hablaba con ella para coordinar las entrevistas con su pareja, Daniel Ortega.
– ¿Y cómo la recuerda?
“Pues una mujer… era muy bonita y era ¿cómo diré? Era muy dura. Y era… como que sospechaba lo peor de todo el mundo, era la impresión que me daba”, rememora la periodista.
Y no se explica cómo aquella revolución utópica pudo transformarse con los años en un régimen autoritario en el que ese “duunvirato” de Ortega y Murillo, ahora copresidentes de Nicaragua, empujaron al exilio a tantos compañeros de lucha como el premio Cervantes Sergio Ramírez, presidente del festival Centroamérica Cuenta, o arrestó, expulsó y desnacionalizó a tantos miembros de la oposición o a periodistas incómodos.
“Es muy extraño. A mí me gustaría mucho tener una conversación con Rosario y preguntarle ‘¿qué te pasó?’”, afirma Guillermoprieto.
Y asegura que “por supuesto” le ha pedido “esa entrevista, esa conversación, pero pues obviamente que no”.
“Pero me encantaría. Me encantaría preguntarle cómo has vivido todos estos años, porque tiene que haber vivido de una manera muy negra para tener estas paranoias tan curiosas”, dice la periodista.
*Con EFE
