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Enrique Sáenz: El asesinato de Samcam marca un parteaguas en la represión del exilio

Para el analista político nicaragüense Enrique Sáenz, el asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam en San José, Costa Rica, marca un antes y un después en la estrategia represiva del régimen Ortega-Murillo: “La acción de la dictadura con premeditación, alevosía y ventaja, tira a matar a una de las voces más caracterizadas de la oposición”, afirmó en entrevista con La Mesa Redonda.

Samcam, exmilitar crítico del régimen y despojado arbitrariamente de su nacionalidad, había enfocado su lucha en denunciar la represión desde una perspectiva técnica y analítica, particularmente en lo relativo al uso de armamento por parte del Ejército y grupos paramilitares durante las protestas de abril de 2018.

Yo señalaba que estábamos frente a un parteaguas, pero no por el tema de traición, sino que ¿cuál era el arma de Roberto? El arma de Roberto era la palabra y el coraje para expresarla, para no callarse. A eso la dictadura le tiene terror”, aseguró Sáenz.

Roberto Samcam (q.e.p.d.)

Una amenaza al poder de la palabra

Para el analista, la dictadura ejecutó este asesinato político para enviar un mensaje de terror a toda la comunidad exiliada.

Después de haber agotado toda esta gama de represión que culminó con las desnacionalizaciones y ahora con las desnacionalizaciones de facto, la dictadura lo que le quedaba era la eliminación selectiva, para tratar de dar una demostración en su estrategia de terror. No es lo mismo una oleada represiva, que un acto de alevosía destinado a matarlo en su casa, a una persona simplemente por el poder de su palabra”, dijo.

Opina que ahora, cualquier nicaragüense en el exilio con vocería mediana o alta se convierte en blanco. “Es un parteaguas porque a partir del asesinato de Roberto, cualquier nicaragüense que tenga algún tipo de vocería mediana, más alta, más baja, etcétera, ya pasó a colocarse en la mira de la dictadura. Ahora todo nicaragüense que tenga una vocería está en peligro de muerte”, advirtió.

Contra la traición: la defensa de la memoria y la palabra

Sáenz rechazó los intentos del régimen por tildar a opositores como “traidores al sandinismo”, recalcado que el traidor más grande a la memoria de Sandino es Ortega.

El mayor vende patria de la historia de Nicaragua se llama Daniel Ortega y la mafia que le ha acompañado”, sostuvo.

Y lanzó una advertencia: desenmascarar a los falsos opositores, quienes en realidad sirven a la dictadura con su odio, su saña o su silencio.

También tenés lo que yo llamo ‘falsos opositores’ porque no quieren democracia en Nicaragua. Nos odian. Basta ver algunas expresiones en las redes sociales. Esos nos quieren ver muertos también, pero ni tienen las armas, ni tienen a lo mejor tienen un poco de escrúpulo para hacerlo ellos mismos, pero quieren que la tarea la haga la dictadura”, zanjó.

“Tengo miedo, pero no me voy a doblegar”

Pese al riesgo de ser asesinado y a la amenaza, Sáenz no se amilana: “Coraje significa tener la convicción y la voluntad de ir más allá del miedo. Que si tengo miedo, sí. Por qué voy a querer que me maten, menos estos mafiosos. Por qué les voy a entregar mi vida. Yo no me quiero morir, pero la otra cosa es que y entonces ¿me voy a callar? Eso significaría doblegarse frente a la voluntad mafiosa”, afirmó.

A su juicio, el asesinato de Samcam también puede servir como catalizador para una nueva etapa de unidad en la oposición democrática. “La muerte de Roberto nos ofrece el estado anímico y la convicción, los elementos de convicción para construir esa alternativa de poder creíble”.

El asesinato de Roberto es un parteaguas para darnos el impulso a apartar diferencias y comprometernos en construir una alternativa de poder, cada quien desde su propio espacio y también a decirle al enemigo: enemigo. Pero nosotros somos pacíficos, no vamos a matar a nadie, pero no nos vamos a seguir dejando maltratar por quienes quieren vernos muertos, igual que los esbirros de la dictadura”, concluyó Enrique Sáenz.